Sólo tres minutos, ni uno más ni uno menos para recorrer 2.370 metros de carretera. Ese es el tiempo que lleva completar la nueva variante de Llanes que anteayer se puso en funcionamiento y que dará cobijo, según las previsiones que lanzó el lunes el consejero de Infraestructuras, Política Territorial y Vivienda, Francisco González Buendía, a 2.500 vehículos diarios en verano y cerca de mil durante el invierno. Son datos provisionales pero lo cierto es que bastantes menos se veían ayer, quizá por desconocimiento, en una circunvalación que reduce a tres minutos lo que antes llevaba treinta. Y es que si para algo va a servir la nueva infraestructura es para evitar a un buen número de turismos y camiones recorrer la travesía llanisca, un trayecto que en época veraniega puede llevar entre veinte y treinta minutos de puro hartazgo y frustración a causa del denso y problemático tráfico.
Conscientes de ello, los vecinos del municipio se muestran encantados con la puesta en marcha de la ronda que, aún con todo, presenta algunos puntos conflictivos. Quizá los más acuciantes son los que se encuentran al paso por Pancar de la circunvalación. «Los peatones no tienen por dónde pasar», comenta Sergio Moral Sobrino, un vecino de la localidad llanisca. Y es cierto. Bajar andando desde Pancar a la Villa obliga a dar un rodeo pues el paso de cebra que permite cruzar de una acera a otra está situado a más de treinta metros de la rotonda. «Yo puedo atravesar la carretera sin necesidad de un paso de peatones pero para alguien mayor es algo más complicado», explica. Precisamente, Sergio señala otro de los problemas que tiene la citada glorieta. Otro de los pasos de cebra, ya dentro de Pancar, está ubicado muy cerca de la rotonda, carece de visibilidad para los conductores que vienen desde Poo y da a un arcen casi inexistente e impracticable: «Si alguien viene un poco pasado podría haber algún atropello. Sería necesario algún semaforo como tienen en Poo», comenta.
Arcenes sin asfaltar
Pero hay otros elementos en los que los usuarios de la nueva variante han fijado su atención. Por un lado, los arcenes. Asegura un vecino de Poó que no quiere dar su nombre que estos «deberían estar asfaltados al igual que la carretera». En su opinión, «son bastante peligrosos porque los coches resbalan en la gravilla y además las piedras pueden acabar en la carretera, estropeándola en poco tiempo». Al parecer, y según comentó uno de los operarios, no está previsto que se asfalten los arcenes. Por el otro, todo lo que tiene que ver con las señales que conducen a las localidades. En todas ellas, la de Poo aparece escrita en asturiano (Po) y ya hay quien se ha dedicado a colocar, spray verde mediante, la 'o' que falta, mientras que Ribadesella aparece en castellano. Unas diferencias de criterio que ya están generando debate entre los vecinos del concejo. El mismo vecino de Poó se quejaba ayer también de que la señal que indica la salida a su localidad viniendo desde Pancar «se encuentra en el lado contrario de la rotonda, lo cual puede desorientar a más de uno».
«Es perfecta»
Aún con todo, la mayoría de los llaniscos se muestran encantados con la circunvalación. «Para mi es perfecta y ha mejorado mucho el tránsito de camiones e incluso mi camino a casa», asegura Manuel García Toribio, dueño de la empresa de transportes Exclusivas Garci. El empresario señala además que las rotondas -cuatro en todo el recorrido- «están muy bien hechas, aunque todavía no he pasado por la del Rinconín. Era una infraestructura que necesitaba Llanes con urgencia y que debería haberse hecho hace cinco años y va a desatascar bastante la villa. Eso sí, ahora tenemos que ver el resultado porque contentar a toda la gente es bastante difícil», dice García Toribio, que aún con todo teme las retenciones en La Arquera y el caos y la ralentización que pueda generar la rotonda que está ubicada en el Rinconín, junto al Palacio de Partarríu.
Luis Galán, de la compañía de transportes Alsa, estrenó anteayer la nueva variante y aunque no es de la zona asegura que «está muy bien porque porque atajas y ya no tienes que meterte por las caleyas». De la misma opinión es Carlos Duarte, vecino de Pancar, que cree que la ronda es «perfecta».
Así pues, parece que los vecinos del municipio están contentos con el resultado. No es para menos, la variante, que une las inmediaciones de Poó con La Arquera y permite a las localidades de La Portiella, Cué, Andrín y Pancar dirigirse a la As-263 sin pasar por el centro de la villa llanisca, ha contado con un presupuesto total de 3.136.863,68 euros y se ha retrasado un año con respecto a las previsiones iniciales. Queda por ver cómo sentará, sin embargo, la iniciativa que el equipo de Gobierno de Llanes quiere llevar a cabo en la villa y que convertirá en unidireccional la travesía, un proyecto que contará con un primer ensayo en la carretera que sube de Llanes a Pancar, que también se prevé convertir en un único sentido.
Y quedan también por concluir algunos trabajos complementarios, como la colocación de barandillas de protección en las aceras o la creación de los caminos de servicio a fincas próximas afectadas por las obras, aunque esos trabajos pertenecen a otro proyecto distinto. Otros, en cambio, como la colocación de dos nuevos semáforos en las dos entradas de la villa ya se están finalizando. La Dirección General de Carreteras colocaba ayer el primero de ellos en la entrada de Llanes por La Arquera. SERGIO MORAL SOBRINO
MANUEL GARCÍA TORIBIO