¿Sabía que para ser un país rico y próspero cada español emite 10 toneladas del CO2 al año? ¿Y sabía que cuando sube el petróleo, los ciudadanos cogen menos el coche y dan una tregua al cambio climático?
La Tierra se ahoga. Es una realidad. Las emisiones de dióxido de carbono en 2004 ascendieron a 27.000 millones de toneladas y si no se hace nada, en 50 años se doblarán. Las alternativas, según el investigador del CSIC en el Instituto Nacional del Carbón Carlos Abanades pasan por la utilización de energías renovables y la captura y almacenamiento de CO2, que permitirán compatibilizar el uso de combustibles fósiles con el respeto al medio ambiente.
Lo dijo ayer en la inauguración de la exposición 'CO2 y cambio climático'. Organizada por el Instituto Nacional del Carbón y con el apoyo, entre otros, de Cajastur y el CSIC, su objetivo es mostrar de forma sencilla, amena y real el conocimiento científico sobre el papel del CO2 en el clima, así como las actuaciones que deberían llevarse a cabo para mitigar el problema.
Hasta el 31 de julio, en el vestíbulo del centro comercial Los Prados, permanecerán expuestos 36 paneles que informan de la evolución del cambio climático, la posición del ciudadano ante este panorama y el papel del sector energético y del transporte.
De forma paralela, habrá conferencias, debates y proyecciones para ahondar en este asunto desde un punto de vista académico. Intervendrán expertos del Instituto Nacional del Carbón y del CSIC, entre otros, y se proyectará el documental de Al Gore 'Una verdad incómoda'. Carlos Abanades abrió ayer las ponencias con 'Energía y CO2'.
Rosa Menéndez, vicepresidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, destacó ayer la importancia de «aclarar a la sociedad civil la abundante y a veces contradictoria información disponible sobre el fenómeno del cambio climático».
La muestra, de carácter itinerante, explica de forma «rigurosa y desapasionada» cómo se desarrollan las emisiones de CO2 y cómo combatirlas. Por ejemplo, «mejorar la eficiencia de las centrales térmicas, multiplicar por 50 la capacidad de la energía eólica o disminuir el consumo energético en los hogares».
El viceconsejero de Ciencia y Tecnología, Herminio Sastre, acudió a la apertura de la muestra. Dio todo el apoyo del Gobierno regional a los investigadores, pero lamentó que «no hayamos sido capaces» de prevenir un problema global tan importante. Y por eso abogó por abordar el cambio climático desde la educación.