Asturias
Defendió la «legitimidad» de cambios y advirtió de que «cuando no hay acuerdo, la responsabilidad de los poderes públicos es indelegable»

Ramón Quirós, durante su comparecencia. / J. DÍAZ
La aplicación de la 'reforma Quirós' suma nuevos escollos. A los numerosos frentes abiertos -apertura de los centros de salud por las tardes, eventuales, urgencias...- se añade ahora el de las «amenazas físicas» y las «fuertes presiones» que están sufriendo algunos equipos directivos de la Consejería de Salud. La denuncia llegaba ayer al Parlamento asturiano de boca del máximo responsable sanitario y principal promotor de la renovación. José Ramón Quirós respondía en la Junta General a una interpelación del Grupo Parlamentario Popular sobre política sanitaria en materia de Atención Primaria. Allí defendió la necesidad y «legitimidad» de unos «cambios estructurales profundos» que permitan un servicio «más equitativo en todas las áreas de Asturias y estén centrados en los intereses de los ciudadanos». Y allí advirtió de que «cuando no hay acuerdo la responsabilidad de los poderes públicos es indelegable».
Dicho esto, Quirós endureció el gesto para rechazar gran parte de las críticas vertidas contra el proceso procedentes en su mayor parte, dijo, del Sindicato Médico (Simpa). Unos mensajes negativos que el consejero resumió con la frase: «Marean al paciente y joden al sistema». Fue entonces cuando denunció ante los diputados regionales las «amenazas físicas» recibidas por dirigentes del sector sanitario y las «insoportables tensiones» y «fuertes presiones» que están sufriendo y que alcanzan incluso, según sus palabras, a sus familias.
Apuesta por el diálogo
José Ramón Quirós tampoco quiso dejar pasar la oportunidad de insistir en el diálogo como principal paso en todo proceso y, en este sentido, aseguró que la consejería «escucha a los profesionales». Eso sí, con la puntualización de que dicho diálogo no tiene que confundirse con «aceptar posturas que van en sentido contrario a mejorar el servicio». Porque, añadió el consejero, la implantación de la jornada de tarde, «no puede estar al albur de la voluntariedad de los profesionales».
La defensa de su gestión llegaba tras la intervención del diputado del Partido Popular Carlos Galcerán, quien denunció el «clamor del deterioro» que sufre la Atención Primaria en Asturias desde hace años y apuntó como principal motivo a que «importa más lo económico que lo asistencial», además de una «financiación precaria» y una «excesiva burocracia».
Acusó asimismo al consejero de «cargarse algo que funcionaba bien» y aseguró que se trata de una «queja unánime» de los profesionales, a los que Quirós, añadió Galcerán, ha acusado de «mercantilistas y peseteros» pese a ser los más comprometidos con el sistema sanitario público.
El diputado popular lamentó que Quirós intente hacer una reforma de la Atención Primaria «sin contar con los profesionales y contra los profesionales» y aprovechó su discurso para recordarle que los centros de salud «llevan años abiertos por las tardes».
Listas de espera
En su opinión, los logros del consejero hay que buscarlos «en el aumento de las listas de espera en Primaria y en un incremento presupuestario previsto para 2009 que se limita el 1,1% en su departamento. «En política, las verdades no van en las palabras sino en los presupuestos», aseveró Galcerán, quien reclamó un mayor esfuerzo económico para un segmento sanitario que «es la base del sistema público».
Quirós rebatía las acusaciones del diputado del PP con las cifras en la mano. La Atención Primaria «no está paralizada», apuntó, como demuestra que la semana pasada se despacharan más de 100.000 consultas en medicina de familia, 67.000 de enfermería y más de 11.000 en pediatría, junto a más de 20.000 urgencias ambulatorias.


