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Sociedad

EL INVENTO DEL MALIGNO

16.03.09 -

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Porvenir
Preestreno el viernes, puesta de largo el sábado noche. O estreno el viernes y resopón el sábado, vaya usted a saber. La cosa es que con esta rara maniobra ha lanzado TVE-1 a la pantalla 'El porvenir es largo', un serial de Ficción TV (o sea, el Grupo Zeta) que protagoniza Silvia Marsó y que, de momento, veremos en la noche del sábado. ¿Refrescamos memoria? TVE presentó 'El porvenir es largo' hace la friolera de un año, en abril de 2008. Tan largo era ese porvenir que la Pública ha demorado todo este tiempo su estreno. ¿Qué es? ¿Un culebrón? ¿Una serie dramática de más fuste? ¿Un pájaro? ¿Un avión? Vista la 'premiere', la impresión que da es la siguiente: esto iba para serie de altos vuelos, fue cayendo hacia culebrón y entonces se trató de enderezar el rumbo; el resultado ha sido una historia que uno, la verdad, no sabría dónde poner, así que la hesitación de TVE es más que comprensible. 'El porvenir es largo' se define a sí mismo como una mezcla de géneros en el registro del realismo social. Claves: «mezcla de géneros» quiere decir que lo mismo sale un asesinato que un chiste; «realismo social» quiere decir costumbrismo. La historia arranca con un desastre: un edificio que se cae. A partir de ahí, se trata de contar la vida de los afectados. Entre las víctimas del suceso hay todo tipo de gente, lo cual se refleja en un reparto multitudinario -eso que llaman «coral»- adaptado, por supuesto, a las exigencias comerciales del 'target'.
Las interpretaciones son muy variables. A Silvia Marsó le han encajado un papel en el que tiene que ser demasiadas cosas a la vez -señora estupenda, líder comunitaria, esposa atribulada por la tragedia- y uno apaga la tele con la impresión de que la actriz termina sobrecargada. Otros actores, como Paco Luque, componen un trabajo más convincente, quizá porque su personaje está definido con más claridad. Donde más renquea la serie es precisamente en el dibujo de los personajes, demasiado tópico. Que el dibujo de los personajes sea tópico no tendría por qué ser un problema: también eran tópicos en la Comedia dell'Arte. El problema surge cuando ese dibujo tan convencional se traza con lápiz grueso y las líneas ahorran cualquier relieve.
Entonces el dibujo parece una caricatura, y eso es lo que les pasa a muchos personajes de 'El porvenir es largo', en particular a los «malos» -el empresario sin escrúpulos, el hijo abogado y canalla, la señorona rica y tonta del bote-, tan planos que ya no dan ni risa, sino más bien pena.
Esta tosquedad afecta al conjunto de la serie y devalúa su calidad técnica: es seguramente lo que la hace más cercana al folletín que a la novela, o sea, más próxima del culebrón que de la serie dramática. Pero igual va y funciona.

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