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Asturias

ANTONIO TREVÍN DELEGADO DEL GOBIERNO EN ASTURIAS Y EX PRESIDENTE DEL PRINCIPADO

05.04.09 -
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«Tendremos un ferrocarril con trazado de AVE desde Pola de Lena a Gijón»
Trevín posa delante del retrato del rey don Juan Carlos, en su despacho. / J. DÍAZ
Asturias es hoy una región más fuerte que hace 15 años y eso le permitirá salir de la crisis económica en mejores condiciones. Esta es la reflexión que hace el entonces presidente del Principado y actual delegado del Gobierno en Asturias. Antonio Trevín elogia el papel ejemplarizante que han jugado los sindicatos y recuerda que contextos como el actual no son los escenarios ideales para tensar la cuerda entre los agentes sociales, al tiempo que pide respeto a los acuerdos firmados. Trevín, igualmente, responde a los escépticos sobre el futuro de la alta velocidad e insiste, una vez más, en que habrá trazado de AVE entre Pola de Lena y Gijón.
-¿Infravaloró el Gobierno socialista las dimensiones de la crisis?
-No. En ningún caso. El Gobierno hizo una evaluación de la economía en función de prestigiosos informes económicos. La crisis empieza en Estados Unidos e irrumpe de forma imprevista para todos los analistas económicos. Sería una irresponsabilidad por parte de cualquier gobierno anticipar previsiones más pesimistas de las que los datos de análisis estaban poniendo encima de la mesa. No podemos olvidar que en esta crisis hay un elemento muy importante encima de la mesa que está influyendo en la misma: la confianza.
-¿Le parece un argumento suficiente para explicar la coyuntura actual?
-La confianza, en una situación económica, explica por ejemplo que, en este momento que necesitamos gasto, haya aumentado el nivel de ahorro en los últimos seis meses como no había ocurrido antes. Reducir el nivel de gasto provoca un descenso de la actividad económica y que se agrave la situación.
-¿El Gobierno percibe cierta desunión ante la crisis? ¿No ha sabido acaso cohesionar intereses?
-Cuando hay crisis hay desconcierto. Un gobierno ante esta situación no puede caer en la pasividad y este se ha mostrado activo con la puesta en marcha de más de cien medidas para hacer frente a la actual situación. Ha protegido socialmente a quienes pierden su empleo y a las familias, ha apoyado a las empresas para mantener actividad económica y ha dinamizado la liquidez del sistema financiero a través de la subasta de activos. No hay que olvidar tampoco el esfuerzo que ha realizado para impulsar la creación de empleo con el aumento de la inversión pública. Son 11.000 millones más que permitirán mantener empleos y empresas. Esto pone, además, al país en mejor situación de infraestructuras y equipamientos que le van a dar una ventaja competitiva cuando se reinicie el ciclo económico.
-¿Debería haber sido más exigente el Gobierno socialista con las entidades bancarias?
-El Ejecutivo ha hecho las cosas bien y buena prueba de ello es que Zapatero ha sido invitado a exponer las ideas puestas en práctica por España en la cumbre del G-20. A las entidades financieras hay que apoyarlas en el principal problema, que ahora mismo es el acceso a la liquidez. El Gobierno sabe que a medio y largo plazo se notarán cada vez más las medidas puestas en marcha, pero es cierto que tardan en llegar a la economía real. En los primeros dos meses y medio de este año 77.460 empresas, autonómos y ciudadanos han obtenido créditos a través de la línea ICO. Esto sólo supone el 6% del total que el Gobierno va a destinar para facilitar la liquidez. Quedan todavía 45.000 millones más disponibles para lo que queda del año de la línea ICO. Paulatinamente, por tanto, veremos que este compromiso llega a la economía real.
-¿Teme que en los próximos meses se llegue a los 4 millones de parados en España?
-La principal preocupación del Ejecutivo es el empleo y, a este respecto, evitar que la crisis financiera sea una crisis social. Es decir, que los que no generaron esta crisis no sean los principales afectados por la crisis. La avaricia de unos pocos, muy poderosos, no la pueden pagar los ciudadanos.
-Eso son buenas palabras, pero que carecen de valor real para la gente que se ha visto en la calle y sin un sueldo. ¿Piensa el Gobierno tomar nuevas medidas?
-El Ejecutivo ya ha tomado medidas en ese sentido. Ha previsto líneas de ayuda que serán destinadas a la gente más necesitada. Para ser efectivo hay que determinar cuáles son los sectores más sensibles para evitar que caigan en la exclusión social. Hay que tejer una red social para que aquellos que nada tienen encuentren ayuda en las administraciones. El próximo año, se cree que pueden amortiguarse los efectos de la crisis y, por ese motivo, hay que poner todas las medidas posibles destinadas a los que han perdido su empleo para que puedan recuperarlo cuanto antes.
-¿Es optimista pensar que a lo largo del próximo año cambiará la dinámica negativa actual?
-Ese vaticinio corresponde a los analistas y a las grandes instituciones financieras. El Gobierno, no obstante, cree que este año será la 'zona cero' de la crisis y por eso hay que concentrar la mayoría de las medidas en los próximos meses. Todos confiamos en que el próximo año empiece la recuperación.
-¿Comparte la reflexión de Areces de que Asturias será una de las primeras en salir de la crisis?
-No me atrevo, en ningún caso, a corregir sus predicciones. Lo que sí puedo decir es que la Asturias de hoy no tiene nada que ver con la que yo conocí cuando fui presidente del Principado, y que padeció la crisis anterior. La región es más fuerte y está mejor preparada para afrontar una crisis y tiene más medios para aprovechar la recuperación cuando se produzca.
-¿Por qué razones?
-Asturias antes era una isla. Lo fue prácticamente desde principios de los años 70 hasta casi el 2000. Una isla económica en un mercado cada vez más globalizado. Era uno de los últimos residuos de la autarquía franquista en cuanto concepción económica y eso nos hizo mucho daño. Nuestra economía parecía que no dependía de las fluctuaciones del mercado. Teníamos unos sectores obsoletos desde el punto de vista tecnológico. Nuestros sectores han demostrado ahora que pueden competir con eficacia.
-¿Quién nos puso en el mapa?
-A nivel de gobiernos hubo una serie de confluencias muy positivas para Asturias. Hubo medidas importantes por parte del Gobierno de España. El primero, el Ejecutivo de Felipe González. En 1995 fue el punto más bajo de la crisis. A partir de ahí, se montó la modernización, las reconversiones y los ajustes de plantilla que se hicieron, por cierto, con el mismo sentido responsable de hoy. Pero nada de eso hubiera sido posible sin la voluntad clara de los sindicatos asturianos. La concertación es algo habitual en el Principado pero, en aquellos momentos, los sindicatos dieron una de las pruebas de más inteligencia con una negociación racional que permitió mantener en el futuro sus actividades y que facilitó poner en marcha los procesos de modernización necesarios. Era un buen acuerdo para los trabajadores, pero también para que las empresas tuvieran futuro. Esto no sería posible sin un cambio de mentalidad. En 1995, en Asturias había 8.500 empresas menos de las actuales y 24.000 autónomos menos. Gracias a los emprendedores hoy tenemos 82.000 hombres y mujeres activos más de los que teníamos en 1995. Todo eso se explica porque mantuvimos una base económica e industrial muy estable.
-Usted alaba la actitud ejemplarizante de los sindicatos en aquellos momentos. ¿Echa de menos ahora esa responsabilidad?
-En absoluto. La primera demostración es que los trabajadores de ArcelorMittal han asumido congelaciones salariales a cambio de seguir con la apuesta de futuro de la empresa siderúrgica en Asturias. Por lo que sí estoy preocupado es porque todo eso estaba combinado con un acuerdo tácito y expreso, en algunos aspectos, entre la CEOE y los sindicatos. Esto nos ha permitido bastantes años de estabilidad. Ahora, se trata de forzar ese acuerdo y eso tensiona más a los propios agentes sociales. No es este es el momento de echar pulsos entre sectores sociales.
-¿A qué se refiere en concreto?
-Espero que nadie esté haciéndolo, pero algunas veces es difícil de entender que se pueda llegar a la conflictividad poniendo en discusión algunos de los acuerdos ya firmados. Hay un principio básico en la negociación colectiva de que lo firmado es sagrado.
-¿Piensa que algunos empresarios han utilizado el contexto de crisis para cambiar las condiciones del acuerdo?
-En algunos momentos pudo haberse dado esa impresión y espero que sólo haya quedado en una impresión falsa que, en el futuro, no se repita.
-¿Qué le parece la crisis de los servicios públicos, con profesionales manifestándose en la calle contra el Gobierno asturiano?
-Tienen que ser los representantes legítimos de los trabajadores de los sectores afectados los que traten de llegar a pactos. El acuerdo en un sector como la enseñanza no debe ser difícil, porque las diferencias no son económicas. Las iniciativas políticas puestas en marcha y el trabajo de sus profesionales ha permitido que éste sea uno de los servicios públicos mejor valorados de todo el país.
-¿Es posible volver a las escenas de conflictividad laboral vividas en el pasado en esta región?
-Si mantenemos la estructura de negociación colectiva, si mantenemos el respeto a los acuerdos alcanzados, no debemos temer una situación de conflictividad. Asturias antes era la comunidad que más horas perdía por huelga y ahora estamos por debajo de la media nacional. Eso es bueno que se reafirme en estos momentos. En la situación actual tenemos razones importantes para suponer que la crisis no nos va a golpear como en otras partes. La principal es la apuesta del Gobierno por Asturias, con un compromiso inversor que la coloca en una posición mucho mejor para aprovechar el nuevo ciclo económico.
-Sin embargo hay un proyecto fundamental del Gobierno sobre el que planean dudas, que es el de la alta velocidad. La secretaria de Estado de Infraestructuras acaba de decir en Asturias que el trazado del AVE está pendiente de las paradas de Oviedo y Gijón y de las mercancías.
-El estudio informativo del trazado entre Pola de Lena y Gijón ya está en su recta final. El Ministerio de Fomento se reunirá con el Gobierno asturiano a efectos de compartir los resultados del estudio informativo. No obstante, hay dos elementos que ya están claros a estas alturas, que el AVE mantendrá sus paradas de Oviedo y Gijón y, en segundo lugar, que la variante de Pajares, el nuevo paso de ferrocarril por la cordillera cantábrica, será usado también para el tráfico de mercancías. Y todo ello con la excelente noticia de que el ferrocarril con características de AVE llegará hasta Gijón, con lo cual tendremos un trazado AVE de Pola de Lena hasta Gijón según las características que para el mismo determina la Unión Europea.
-¿Cree que es posible que se pueda repetir en Asturias lo vivido con la Caja de Castilla-La Mancha?
-Una de las razones de optimismo que tenemos es la solidez de nuestra principal entidad financiera. Tenemos una caja de ahorros a salvo de las turbulencias económicas, que demuestra que la apuesta por el rigor y la profesionalidad es el mejor camino que se puede seguir.

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