De esta forma, y en contra de lo afirmado el pasado martes por el presidente de Portos de Galicia, Jacinto Parga, la Xunta debe consultar al Gobierno asturiano su opinión sobre la construcción de la polémica nave cubierta que impulsa Galigrain, que ocupará una superficie de 6.000 metros cuadrados, de los que 2.200 invadirían la ría, y que tendrá una altura de más de 25 metros.
Tras una reunión celebrada el martes con el alcalde de Ribadeo, Jacinto Parga afirmó que el Principado «sólo puede opinar» sobre el proyecto en el periodo de alegaciones que se abrirá, «no en la tramitación oficial, que es exclusiva de Galicia».
Gestión conjunta
Además, en la última cumbre astur-galaica, ambos gobiernos autonómicos también se comprometieron a promover la conservación de los ecosistemas acuáticos y fluviales. Para ello, acordaron «elaborar un plan integral de ordenación y gestión» de la cuenca del río Eo. O lo que es lo mismo, establece un marco conjunto en el que se incluyan todas las actuaciones a realizar en el estuario y en el curso del Eo en ambas orillas.
La posible construcción de la polémica terminal flotante de carga y descarga de Ribadeo cuenta con el rechazo casi unánime de los ayuntamientos ubicados a ambas orillas de la ría. Desde la parte asturiana se exige al Principado que potencie y apoye el plan de Feve para construir un ramal que conecte la papelera naviega con la línea Ferrol-Gijón como alternativa a la nave propuesta por Galigrain.
En este sentido, el consejero de Industria, Graciano Torre, reconoció ayer que miembros del ejecutivo asturiano «han hablado» con Ence y Feve sobre este proyecto y que las negociaciones «tienen buenas perspectivas».
El objetivo de este ramal ferroviario es captar el tráfico de mercancías que genera la papelera, que a finales de este año aumentará su producción hasta las 500.000 toneladas. Así, Ence podría hace uso del tren para dar salida a la celulosa en detrimento del puerto de Ribadeo, del que es su principal cliente.





