
PROGRAMA DE HOY
'La reconversión de las gaviotas' de Alberto Rodríguez mantuvo un hilo conductor que hizo entrar a los espectadores dentro de la historia de un joven asturiano que se ve obligado a emigrar. El corto exhibió, con tintes dramáticos, la tristeza de las despedidas, planteada con buenos planos y diálogos bien elaborados. La playa gijonesa de San Lorenzo fue uno de los escenarios preferidos, con la imagen solitaria de una gaviota y, a continuación, la del protagonista.
El tema de la emigración se repitió en 'De alpargatas y orbayando', de Iñaki Ibisate, cuando Pepe sale de la aldea a lomos de su burro, a buscar a su amada Paquita hacia la ciudad, como si de el primer 'fabada western' se tratara. Con su cuchillo de largas dimensiones la encuentra en un club de alterne y después parece que la búsqueda no ha sido más que un sueño.
Otra historia bien contada fue 'Normas de la casa', de Eva Gallego, que aborda la incomunicación, la soledad y las imprevisiones del destino. Paco, el protagonista, es un tipo triste con un pasado duro a sus espaldas. Hace un año que ha matado a la mujer que amaba y llama por teléfono a Buen Viaje, una empresa que ayuda a la gente a suicidarse. Parece que no hay marcha atrás, pero Ana, la telefonista de la empresa se conmueve, llora, le comprende y promueve una cita en un lugar solitario sin más datos que la búsqueda de una persona sola. Paco rompe su incomunicación en el encuentro.
La crudeza de la represión durante el franquismo se reflejó en dos de los cortos que se proyectaron, aunque uno de ellos fue fuera de concurso. 'A golpe de tacón', de Amanda Castro' narra los acontecimientos de la revuelta minera de 1962, que provocaron la primera respuesta organizada del movimiento obrero, con un homenaje a Anita Sirgo y Constantina Pérez. El otro corto, 'El chalaneru', de David Rodríguez, ahondó en la persecución de la Guardia Civil a un fugado de La Felguera. Su vida depende de un barquero, un viejo lobo de mar, que le ayuda a escapar en su barca. 'Cinco deos en el desierto', de Lucía Herrera, planteó las alegrías de los niños saharauis acogidos por familias asturianas, así como su visión de la situación que viven abandonados con sus familias en el desierto.





