De todas formas, el Salamanca, sobre el papel, es un rival batible, aunque sin confianzas. Habitualmente utiliza un 4-2-3-1, aunque en función de la posición de Postigo o si entra Acuña, con lo que podría transformarse en una formación con dos delanteros. En El Molinón parece arriesgado que se decante por un dibujo excesivamente ofensivo.
Los laterales son de medio recorrido, aunque en el caso de Gañán parece desbordable. Es más contundente el asturiano Dani López. En el centro de la zaga, Pelegrín y Catalá destacan en el juego aéreo, pero no son jugadores rápidos. Se estiran en las estrategias ofensivas, sobre todo Catalá.
En el centro del campo, Bruno, uno de los refuerzos de invierno, es el jugador más importante. Cubre una amplia zona y tiene empuje. Jorge Alonso es el que ordena el juego, aunque en este caso podría dejar su sitio a Bustos, que es un jugador de más contención.
El sistema ofensivo es lo más peligroso. Quique Martín es el goleador y la figura, pese a sus 35 años. Tiene calidad, una zurda extraordinaria, movilidad y visión de gol. Aunque sale de interior izquierdo, tiene libertad para jugar donde quiera. Postigo es más estático, con poca visión de gol, mientras que David Rodríguez tiene más movilidad y es un delantero explosivo, con más definición. En la banda derecha, Isaac es un atacante rápido y vertical.
Es mejor equipo ofensivo que defensivo. Adelante es peligroso y atrás es vulnerable. Si el Sporting aplica un ritmo fuerte, lleva las de ganar.





