
Las actuales, explicó el concejal de Mantenimiento Urbano y Rural, Faustino García, son fijas y para que los trabajos de mantenimiento no sean tan pesados «y puedan trasladarse a un almacén» hay que sustituirlas. Así, además, el Consistorio evitará las molestias que provocan las obras cada año: «Las iremos llevando poco a poco para arreglarlas por partes y no perjudicar a los usuarios», explicó Tino Venturo.
En esto y en cambiar los carteles informativos que lucen las banderolas con las instrucciones de uso de la playa, la concejalía ha invertido 35.000 euros. Los usuarios, eso sí, podrán leerlas a partir de este mismo año en diferentes lenguas: castellano, asturiano e inglés.
Los números, que hasta ahora «había que pintar cada poco porque se borraban», estarán impresos en metacrilato. Y así, «también podrán verse por las noches». La única que no tendrá que someterse a cambios es la escalera del Cantábrico, «porque es nueva». Por esta razón, no será el Consistorio sino la empresa encargada de su construcción quien pagará los daños ocasionados por el temporal que azotó el litoral gijonés el pasado 10 de marzo.
Reposición de pavimento
No ocurre lo mismo con el resto del paseo. La fuerte tormenta provocó estropicios a lo largo de todo El Muro. Y el Ayuntamiento invirtió 33.412 euros en la reposición del pavimento afectado -el vendaval dejó baldosas sueltas y rotas-, la recolocación de basamentos en piedra caliza de soporte para los báculos del alumbrado y la reparación de barandillas.
Pero, al margen de los perjuicios ocasionados por el mal clima, el tratamiento de belleza del paseo de San Lorenzo no es barato. En total, la puesta a punto le sale por 129.901,73 euros, 79.040 para personal y 50.861 euros, para los materiales.
Aprovechando todas estas actuaciones municipales, apuntó Faustino García, «cambiaremos también algunos de los carteles de la playa». A excepción, eso sí, de los «dos que fueron sustituidos hace bien poco».





