
A Gonzalo, que actualmente trabaja de empleado en un centro comercial, no le incomoda tener que cambiar el céntrico barrio de La Arena, donde siempre ha vivido con sus padres, por la periferia más lejana de la ciudad. «Para eso está el coche. Yo pudiendo pagar la vivienda, me voy de cabeza a vivir a Roces», asegura.
Casos como el de Gonzalo configuran la semblanza del solicitante tipo de las nuevas promociones residenciales. Así lo atestiguan en la sede de la Empresa Municipal de la Vivienda. Los que más se han inscrito en la bolsa abierta son jóvenes menores de 35 años, de nacionalidad española, solteros y sin cargas familiares, que quieren independizarse y hacerlo en uno de los pisos de protección autonómica que se levantarán en Roces. Además, proceden de todas las zonas de la ciudad.
Todos ellos argumentan como motivación principal la búsqueda de un techo, para la mayoría el primero propio, a precio asequible. No en vano se pondrá a su alcance la compra de viviendas de entre 40 y 60 metros cuadrados con garaje y trastero, y pagarán una hipoteca de 611 euros al mes como máximo. Ese es el perfil de quienes serán los nuevos vecinos de, al menos, 300 de las 3.700 viviendas que conformarán el nuevo área residencial de la ciudad, las 300 primeras que se sortearán.
Adelanto del 20%
Todo está calculado para ellos, porque el precio de las viviendas de protección autonómica está marcado por ley. Asciende a 1443 euros por metros cuadrado y el 60% de dicha cuantía por metro corresponde al garaje y al trastero (865 euros). Los compradores deberán abonar el 20% del precio total de la vivienda, IVA incluido, antes de firmar el contrato de compraventa. El IVA restante, al firmar la escritura. Y, después, conseguir una hipoteca para financiar el resto.





