
«No me creo que sean tan chapuzas ni que sean gentuza, pero queremos que se aclare», exigió Noval. Porque, de ser cierto, completó, «es una perversión política, así que espero por el bien del partido que no sea verdad». Y recordó que esto traería a los implicados «consecuencias administrativas e incluso penales». Por eso, solicita el «detalle de las cuentas y la relación de lo percibido por los concejales», así como la explicación de «en concepto de qué se les dio».
Luis Crego tardó apenas hora y media en contestar: «Los recursos de los que dispone el PP fueron asignados por el Pleno a principios de mandato y son públicos. Estos fondos están sometidos a fiscalización anual por el interventor municipal». Respecto a las cuentas del partido, insistió, «están expuestas y aprobadas por la mayoría de los militantes». Y su historial, concluyó, es «intachable y transparente».
Noval había solicitado por vía interna del partido que -«conociendo la afición de Fernández Pardo a los pesebres dorados»- se investigase el asunto. Dicho y hecho. La dirección del partido regional envió ayer un comunicado en el que «rechaza de manera tajante las calumnias dirigidas al PP de Gijón». El escrito hace hincapié en que las acusaciones de Noval y D'Almeida «están realizadas desde la más absoluta mala fe» y las entiende como «una nueva muestra del actuar torticero de quienes sólo pretenden dañar la imagen del PP».
Pero, a pesar de estas declaraciones, Noval consideró ayer ganada una pequeña batalla. Porque la presidenta del PP en Gijón y el secretario local del partido tendrán que prestar declaración ante el Comité Regional de Derechos y Garantías del PP, por el caso del expediente de expulsión de Emilio Noval. El ex edil recordó que él había solicitado al Comité Regional la comparecencia de Pardo y Crego, pero que la habían denegado al considerar que «no tenía sentido». El escrito constata ahora que «no está suficientemente motivada la causa o razón para que tal prueba testifical se denegara».





