La réplica tuvo lugar en el distrito de Lixian, a unos 50 kilómetros del epicentro del temblor del lunes, en el distrito de Weichuan, y por el momento se desconoce si ocasionó víctimas.
Según las últimas cifras oficiales divulgadas ayer, el temblor del lunes, el peor de los últimos 32 años en China desde el ocurrido en Tangshan en 1976, ya se ha cobrado la vida de más de 21.500 personas en Sichuan y se calcula que el número final de fallecidos supere los 50.000. En esa provincia, la cifra de víctimas que aún permanecen sepultadas bajo los millones de toneladas de escombros cien horas después del seísmo supera las 14.000.
Los gritos de los supervivientes que surgían este viernes de entre los escombros servían para recordar que se acaba el tiempo de salvarlos y evitar que aumente el saldo del terremoto que azotó el país.
Los primeros equipos de rescate extranjeros llegaron a la zona del desastre para sumarse a la frenética y cada vez más desesperada búsqueda de vida entre las montañas de ruinas en que se han convertido casas, escuelas, fábricas, ciudades enteras. Acompañados de perros rastreadores y equipamiento especial, estos expertos extranjeros son los primeros que acepta Pekín para ayudar en un desastre natural.





