Sin pérdida de tiempo, ese 'lobby' constituido por el conglomerado de sectores, instituciones e intereses católicos ha saltado como un resorte, acostumbrado como está a mantenerse en situación de privilegio dentro de una sociedad nominalmente aconfesional, según la Constitución de 1978, pero en la práctica sostenedora de una confesión religiosa, como es la católica, que ni siquiera cumple preceptos constitucionales en su propia estructura interna y que continúa pretendiendo dictar lo que debe o no debe hacerse, y lo que debe o no debe pensarse, al conjunto de la sociedad española (que es prácticante de esa confesión en apenas un 25% de la población).
La presión del mundo católico ya ha tenido sus frutos en las vecinas comunidades de Cantabria, donde se ha quitado una hora lectiva semanal a Historia de España (asignatura común de 2º de Bachillerato). También en Galicia, donde en primer curso se reduce la Educación Física a una sola hora semanal y Filosofía y Ciudadanía pasa de tres a dos, mientras que en segundo eliminan la tutoría, pese a la importancia que tiene con vistas a las P. A. U. y la orientación universitaria. Al mismo tiempo, se 'reintroduce' una hora de Religión en primero y otra en segundo. Allí ya se han producido manifestaciones masivas para intentar corregir este dislate (www.stegsindicato.org).
Cuando se lleva años hablando de la baja preparación de muchos universitarios debido a un Bachillerato de insuficiente calidad, se vuelve al colosal disparate de continuar incluyendo una asignatura adoctrinadora y (a ver quién se atreve a negarlo) minoritaria como es la Religión, y a la vez reducir la carga horaria de materias esenciales en la formación integral del alumnado de Bachillerato.
¿Y qué va a pasar en Asturias? El borrador presentado recientemente ya era valorado por Suatea como negativo al introducir un significativo recorte de la oferta en los centros (no se exigirá que se oferten dos modalidades como mínimo en cada centro y se abre la posibilidad de no ofertar materias de modalidad u optativas para que se cursen en otros centros o «a distancia») y, por consiguiente, de las plantillas docentes. Como aspectos positivos incluía una mayor flexibilidad en la matriculación del alumnado y, sobre todo, la salida del horario habitual de la Religión.
¿Cuánto van a tardar en volver a incluir la Religión en el horario, recortando el correspondiente a materias importantes? La presión del 'lobby' de las sotanas y los acólitos está siendo muy fuerte. De nuestra capacidad de respuesta puede depender el resultado final.





