
Tanto los usuarios como el personal sanitario que atiende consulta estaban ayer como un niño con zapatos nuevos. «Es como si hubiéramos pasado de una pocilga a un palacio, como del cielo a la tierra. No se pueden comparar», resumía Cruz Gutiérrez, enfermera de Pediatría en el consultorio piloñés, quien asegura que realmente no se habían dado cuenta de las malas condiciones en las que trabajaban anteriormente hasta el pasado jueves, cuando comenzaron a despachar en el nuevo edificio de la plaza de Pablo Iglesias, de dos mil metros cuadrados de superficie. «Había consultas a las que los usuarios tenían que acceder por escalera, personal médico que compartía despacho porque no había suficiente espacio », relata esta enfermera mientras observa su flamante consulta. «Ahora todo es nuevo y da gusto», concluye.
Eso sí, todos los cambios son difíciles y más de uno ayer andaba perdido por tanto pasillo. «Los usuarios están un poco despistados porque no saben dónde ir, e incluso nosotros, andamos un poco desorientados con tanta sala», admitía Gutiérrez en un receso de sus consultas. Así lo reconocían también las hermanas Amor y Palmira Álvarez. «Estamos un poco perdidas porque no sabíamos muy bien cuál era la consulta que nos correspondía, pero merece la pena porque está todo muy guapo. El viejo consultorio era muy pequeño y resultaba incómodo», explica Amor Álvarez, quien también celebra la ubicación del dispensario. «A mi hermana le viene muy bien porque le queda muy cerca de casa», destaca.
También Inmaculado Díaz y su madre, Conchita Corripio, de Argandenes, miraban y remiraban el panel de la entrada en el que se explica cómo están distribuidas las consultas entre las tres plantas del edificio. «No sé muy bien a dónde tengo que ir pero lo que está claro, nada más entrar, es que está 100% mejor que el viejo consultorio», decía la primera.
Adaptado
Desde Pintueles y apoyado en una muleta, Francisco Valle destacaba también que el edificio está totalmente adaptado al acceso de personas con movilidad reducida «y es mucho más cómodo que el que había hasta ahora», subraya. Además, celebran Mari Luz Vega y Mari Paz González, ambas vecinas de Cardes, «dispone de una amplia sala de rehabilitación, con lo que no tendremos que desplazarnos a Arriondas». No le faltan detalles aunque, algunos como Manuel Antuña, ya se han dado cuenta de algunas carencias: «Llevo un buen rato con un papel en la mano y no encuentro papelera», bromea. Será que es demasiado nuevo.





