
Sus palabras recibieron el impulso de la concejala de Servicios Sociales, Belén Fernández. La edil popular recordaba cómo el convenio «ha ido creciendo, escuchando a la sociedad». Como ejemplo explicó que pese a la abundancia que al principio había de talleres de muñecas de trapo, «nos dimos cuenta de que quitarlo era como matar a esas personas mayores que, durante años, habían hecho un hábito de esa actividad». La modernización pasó entonces por ampliar la oferta. «Así llegó el curso de inglés para viajeros, que no pretende hacerle la competencia a las academias de idiomas, pero sí ayudar a quien va a desplazarse una semana y quiere saber defenderse», expone Fernández.
Raúl Alonso destaca el éxito de las excursiones a la naturaleza, que suma 850 exploradores en lo que va de año. «Los autobuses se nos llenan de gente mayor, tenemos incluso lista de espera», subraya.
Para la concejala, este tipo de acciones son vitales porque «te permiten expresarte, pero también escuchar a los demás. Logran el acercamiento de la gente en su tiempo de ocio».
«Hablamos mucho de la ley de dependencia, pero debemos primero lograr que la gente sea autónoma», abundó la edil popular ayer durante una rueda de prensa. A su lado, el delegado de Cruz Roja declamó que «nosotros siempre estamos del lado de los más vulnerables».
Ése fue el origen de una institución que en 1863 creó el suizo Henri Dunant tras contemplar cómo tras una batalla entre ejércitos de Francia, Italia y Austria, 40.000 hombres agonizaban en medio del campo sin ningún tipo de asistencia. Hoy, siglo y medio después, la organización desempeña labores sociales en 186 paises. El encuentro organizado ayer con los medios tenía por objeto explicar un programa de teatro, pero los datos sobre el avance de Cruz Roja en su frente ovetense acabaron por monopolizar la conversación. «Es que la gente está muy contenta», apuntó Belén Fernández antes de aclarar que «con 28 talleres tan diversos, todo el mundo tiene un sitio donde encajar».





