
«Es la historia de una bajada a los infiernos que termina con un poema bellísimo, sobre la esperanza de un futuro mejor para los de su tendencia sexual», avanza Kremel. Para el intérprete de Oscar Wilde, el tema sigue de actualidad «porque hay un tejido social que sigue renuente, haciendo chistes y viendo al homosexual como algo no natural».
Para la productora Julia Torres, el relato también refleja «la bajada a los infiernos de alguien que, siendo inteligente, sabe que todo le pasa por enamorarse de una persona caprichosa y que no le trata bien».
Ambos destacaron ayer, durante la presentación de la obra, el final. En él Wilde se queda mirando al público «y, sabedor de que su ser amado le ha traicionado, sigue defendiendo una vida regida por el amor».





