
Pese a que el citado congreso está ya en el horizonte, el debate sobre la reforma de la financiación se mantiene en el primer plano de la actividad política y, de hecho, los socialistas dedicaron buena parte del cónclave de ayer a analizar esta cuestión. Pese a las diferentes posturas que se pueden constatar entre los partidos políticos e incluso entre comunidades del mismo signo, Fernández se mostró seguro de que el diálogo se zanjará con éxito. «Tiene que haber acuerdo», apuntó, porque de lo contrario «las autonomías quedarían paralizadas y habría que prorrogar el modelo anterior». Una cuestión que, a su juicio, no sería conveniente.
En este escenario, el secretario general de la FSA tiene claro que no resultaría positivo que la negociación del futuro modelo se prolongase demasiado en el tiempo. ¿Por qué? «Por los efectos territoriales que esto pudiera tener de enfrentamiento entre comunidades autónomas». Esto es, Fernández prefiere que el proceso se zanje con cierta agilidad, «en un plazo razonable» y después de una discusión «seria».
Nivelación parcial
El dirigente socialista incidió en los argumentos que el partido considera imprescindibles para que el Principado salga bien parado de la reforma. Un sistema que garantice un nivel equivalente de calidad entre los distintos territorios en la prestación de los servicios públicos es clave, apostilló, criticando, en alusión a las propuestas planteadas por Cataluña, «las alternativas que hablan únicamente de una nivelación parcial». En esta línea, incidió en la necesidad de tener en cuenta criterios como el envejecimiento, la orografía o la dispersión, y no únicamente el incremento de la población. Criterios, recordó, «que también incluiremos en el nuevo Estatuto de Autonomía».
Respecto a Cataluña y a sus controvertidas iniciativas para abordar la financiación, el número uno socialista fue especialmente contundente al referirse a su reclamación de que se hagan públicas las balanzas fiscales. «Pertenecer a un estado no se mide sólo por esas balanzas», aseveró, alegando que la información que suministran esos instrumentos está «devaluada» en la medida en que cada región «intenta arrimar el ascua a su sardina». Su conclusión fue contundente. Se puede afirmar, dijo, «que Cataluña sale beneficiada de su adscripción al conjunto del Estado».
Fernández hizo otras dos consideraciones. Recalcó la necesidad de un acuerdo porque, de lo contrario, habría que prorrogar el actual y se mantendrían las dificultades actuales. Y, además, apostó porque el nuevo modelo que salga de la negociación sea flexible, para que pueda ser revisado con facilidad si las circunstancias sociales o económicas así lo aconsejan. «No se puede pretender que sea un sistema indefinido», puntualizó.
También en relación con la financiación, aludió al planteamiento de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) de consensuar un frente común para obtener un resultado satisfactorio para Asturias. En su opinión, «no es coherente» salir a reclamar más fondos al Estado para dar cobertura a los servicios públicos, «y a la vez reclamar que se eliminen algunos impuestos». Se refería Fernández a la demanda de la patronal, secundada por el PP, de que se elimine en Asturias el impuesto de sucesiones. «Es difícil de explicar que se pidan más fondos al Gobierno y, al mismo tiempo, se quiera suprimir una carga fiscal», resaltó.
Lo que ya no convence al líder socialista es la posibilidad de incluir en el Estatuto de Autonomía una cláusula que oriente la inversión del Estado, al estilo de lo pactado en comunidades como Cataluña o Andalucía. «No hay ningún criterio que mejore la inversión que en estos momentos recibimos, ni el PIB ni la población», aseveró, decantándose por descartar esta opción.
Sobre la financiación ya se había pronunciado horas antes el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, que afirmó que la reunión convocada por Zapatero para el miércoles en Moncloa con todos los presidentes autonómicos socialistas supone «un paso adelante en la racionalización y el debate ordenado». Parece lógico, opinó, «que desde el partido que tiene la responsabilidad de gobierno se traten de armonizar las distintas posiciones, para luego llevarlas a los órganos que van a tomar las decisiones multilaterales».
Areces comentó que el encuentro, que «ha sido convocado de manera discreta», tiene por objeto debatir primero en el seno del PSOE las posiciones de cada una de las comunidades. En la reunión se expresarán «con toda claridad» los diferentes puntos de vista para tratar de armonizarlos. Además, añadió que esta no es la primera reunión de trabajo que se mantiene en este sentido, y recordó que también habrá una reunión con los consejeros para que todo redunde en «una mayor racionalización del proceso y armonización de las posiciones».





