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En memoria de la algarada
El Ateneo Jovellanos y los recreacionistas históricos escenifican hoy en la plaza del Marqués el levantamiento de los gijoneses contra el cónsul francés

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La plaza del Marqués y la subida a la Colegiata de San Juan Bautista serán esta tarde el escenario de un homenaje a los gijoneses que en defensa de su patria se amotinaron en contra del cónsul francés. Fue hace doscientos años cuando las pequeñas algaradas protagonizadas por españoles en distintas ciudades y pueblos fueron despertando la llama de un alzamiento en toda regla que acabaría desembocando en la que pasaría a la Historia como la Guerra de la Independencia (1808-1814).

El Ateneo Jovellanos de Gijón, volcado en la conmemoración del bicentenario de la contienda, cierra el programa de actos con una recreación del levantamiento del pueblo gijonés ante el consulado de Francia. Los actores que encarnarán al diplomático, que a punto estuvo de ser linchado, y a los sublevados forman parte de la Asociación Recreacionista Histórico Cultural Asturiana (ARHCA). Ataviados con trajes regionales y militares de la época, la representación comenzará pasadas las seis y media de la tarde, para evitar la 'mareona del Sporting', en las inmediaciones del puerto deportivo. La escena comenzará con la actuación del cónsul francés quien tras recibir por correo unos panfletos ensalzadores de Bonaparte y en contra del monarca español decidirá arrojarlos con el fin de que lleguen al pueblo. Lo que el francés no imaginó es que su acción de propaganda política se volvería en su contra.

En ese momento, los viandantes que pasan por la calle recogen los panfletos y los leen y de forma espontánea los pisotean y rompen, mientras dirigen insultos y amenazas hacia el cónsul. Éste, al ver la reacción del gentío, corre a esconderse a su casa (que en esta ocasión será el edificio de la sede de la Obra Social y Cultural Sopeña, OSCUS), y desde allí ve cómo los exaltados apedrean los cristales de la residencia hasta que el cariz que toman los acontecimientos obliga a intervenir a una escuadra de soldados que acuden en su auxilio. Tras establecer un cordón de seguridad, sale el cónsul rodeado y se refugia en el Palacio de Revillagigedo.

En la segunda parte de la representación, el pueblo continúa su protesta, pero esta vez además en contra de los soldados nacionales que lo defienden. La confusión se acentúa cuando algunos militares patrióticos se pasan de bando y en contra de las órdenes de sus superiores comienzan a apoyar a los civiles, que les corresponden con vítores y aplausos. Al caer la noche, la situación parece encauzarse, pero el cónsul y su familia deciden huir y escoltados por soldados se embarcan en un navío francés que les espera frente a la costa gijonesa.

Para la puesta en escena de estos históricos momentos, serán necesarios 25 figurantes ataviados de soldados de época, con los uniformes de la Milicia Provincial, y 50 personas con trajes regionales. Además de los integrantes de ARHCA colaborarán la Banda de Gaitas Villa de Gijón y la Asociación Coros y Danzas Jovellanos. En este acto, organizado por el Ateneo Jovellanos, estaba previsto colocar una placa conmemorativa, pero la diferencia de criterios entre los historiadores que sitúan la algarada en fechas distintas, ha obligado a suspender esta parte del programa hasta que, según los ateneístas, los investigadores se pongan de acuerdo.

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