El único acceso a Asturias por autopista está cortado desde la tarde de ayer, después de que un argayo de rocas obligase cerrar el Huerna en los dos sentidos de la circulación. El desprendimiento se produjo en el kilómetro 75 de la AP-66, a unos siete kilómetros del peaje de la zona asturiana, primero con la caída de algunas piedras y después con una auténtica lluvia de rocas, algunas de gran tamaño, que, por fortuna, no causaron accidente alguno. Desde las 15.30 horas, los vehículos que circulan tanto en dirección Oviedo como en dirección León fueron desviados, antes de entrar en la autopista, por la N-630. De este modo, la región ha quedado incomunicada del resto del país por vía de alta capacidad y su única conexión con la meseta es el sinuoso puerto de Pajares.