España entera inauguró ayer la ley antitabaco sin más incidentes que las discusiones de café. En muchas macrofiestas de Nochevieja celebradas a lo largo de la geografía nacional se crearon zonas especiales para fumadores. Pero los guardas apenas pudieron controlar a los que se pasaban, cigarrillo en boca, al lado prohibido. Habrá que ver qué hacen los infractores a partir de mañana, en sus lugares de trabajo.
La presión social manda. En las últimas semanas se han publicado todo tipo de consejos para ayudar a los fumadores que quieran dejar de serlo. Los afectados son muchos: las últimas encuestas señalan que el 30% de los españoles está enganchado.
Se han puesto de moda hasta los métodos alternativos para dejar atrás el cigarro (hipnosis, acupuntura, terapia de grupo...) que pueden ayudar a conseguirlo, como contribuirán los tratamientos de siempre: parches y chicles de nicotina, tabletas sublinguales, gránulos homeopáticos ansiolíticos y hasta antidepresivos, para los casos más graves del síndrome de abstinencia.
¿Y qué debe hacer la familia? Los expertos aconsejan que esté encima del fumador para intentar que deje el vicio. Según el Centro de Formación e Investigación en Conductas Adictivas de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, entre las pautas básicas que pueden seguir los familiares del fumador para que abandone su adicción figura el «apoyo constante», con mensajes de ánimo a diario, «pero sin llegar a ser obsesivos para que el fumador no se sienta perseguido ni agobiado». Es decir, ayudarle, pero sin llegar a ser pesados.
Asimismo, «es importante que los hijos y la pareja contabilicen junto al adicto el ahorro que supondría dejar de fumar y planificar con ese dinero proyectos en familia, bien destinándolo a viajes o obras benéficas». Según la Universidad Católica de Valencia, también hay que animar al fumador a que se ponga el chándal y haga ejercicio.
Intentarlo merece la pena para la salud, pero también hay condicionantes económicos. Si un fumador compulsivo es sorprendido fumando en el trabajo, se considerará una falta leve y pagará una multa de 30 a 600 euros. Y si se acumulan tres infracciones leves, entonces se convertirá en grave, y se sancionará con multas que van desde 601 euros hasta 10.000.