María Jesús Costa comió las uvas en Oviedo con la mano puesta en la barriga. Según los cálculos de los médicos, Paula debía de haber nacido el 27 de diciembre y ya no quiso esperar más. A las cuatro de la madrugada de ayer, 1 de enero, ella y su marido, Pablo Rico, se apresuraron a ir al Hospital Central. Habían empezado las contracciones. Dos horas después los lloros de Paula se oían por primera vez.
A las 6.15 horas nació el primer bebé del año en la región. Este 1 de enero los alumbramientos en el Hospital Central tuvieron nombres femeninos. A las 12.05 y a las 13 horas vinieron al mundo otras dos niñas: Marta García Álvarez y Patricia Iglesias Fernández. Y al término de la jornada fueron cinco los nuevos ovetenses (tres varones y dos niñas).
«Una chica llevaba desde las once de la noche esperando a dar a luz. Bromeábamos con quién ganaría la competición», recordaba Pablo Rico. Y fue su mujer. El parto de María Jesús fue muy rápido. «Llegué dilatando y no dio tiempo a que me pusieran ni la epidural», lamentaba. «Fue corto pero intenso», añadía el padre, que estuvo presente en el paritorio. A pesar de los fuertes dolores, en la sala de recuperación la madre ya pensaba en ir «a por la parejita».
Paula Rico Costa pesó 3,320 kilos y midió 51,5 centímetros. Por la tarde dormía plácidamente en la habitación donde descansaba su madre. «¿Qué pasa, preciosa?», decía el padre mientras al abuelo se le caía la baba con su primera nieta. Era el único familiar que ayer visitaba a los primerizos padres. En la habitación compartida con otra recién parida, no había ramos de flores. «Preferíamos descansar hoy. Ya iremos avisando a toda la gente», explicaba María Jesús. La pequeña no se movía entre los brazos de su madre, toda vestida de azul. «No se queja ni nada. Comió a la nueve y media y a las tres, y nada más», agradecía. La madre y la hija no celebrarán juntas el cumpleaños por dos semanas. «Yo cumplí los 30 el día 15 y pensábamos que nacería el mismo día».
Aprender de todos
El martes la pequeña familia volverá a su casa, en la que está todo preparado para dar la bienvenida a la niña. En estos días la madre tiene que acelerar sus conocimientos sobre cómo tratar a su bebé y reconoce que se fija en el modo en que las enfermeras cambian a Paula. Cuando ya no le hagan falta los pañales sus padres le enseñarán las fotografías de la prensa de hoy «y le contaremos que fue la primera del año», aseguraba la progenitora, contenta de que su hija hubiera sido la más madrugadora.
Esa circunstancia la ha convertido no sólo en la primera, sino en la única niña en el pódium de bebés en el circunstancial ranking de natos con que Asturias ha recibido 2006. La pequeña ovetense lidera la pequeñísima lista de nacimientos tempraneros, azuzada muy de cerca por dos varones: su inmediato seguidor, Elías García Gayo, llegó al mundo en el Hospital de Cabueñes de Gijón pisándole los talones, apenas media hora después, mientras el tercero en cuestión, Izan González, nació superadas ya las siete de la mañana en Avilés. Dos varones para flanquear a la reina de la jornada, acaso un presagio para un 2006 sutilmente femenino.
Ninguno más
Sin embargo, el año recién estrenado ha sido remiso en nacimientos en Asturias. Si Oviedo registró cuatro, además del de Paula, Gijón sólo añadió uno al de Elías, e Izan únicamente tuvo otro compañero de paritorio en Avilés. En el resto de Asturias, nadie engrosó el índice poblacional de nueva generación. Ni en Jarrio, ni en Arriondas, ni en Mieres, ni en Cangas del Narcea, ni en Langreo hubo partos que atender.
Con solamente nueve niños nació un 2006 cargado de agua, viento y temperaturas duramente invernales. Quizá porque el que resultó más acaparador fue 2005, que con su último aliento sembró de niños la jornada del día 31. A decir de los expertos, en Gijón se concentró toda una actividad paritoria en el último día del año. Casi una decena de niños vinieron al mundo en un convulso momento, cuando sus mayores se resisten a dejar de fumar y la sociedad se apresta a cambiar de costumbres.