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Lunes, 2 de enero de 2006
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ASTURIAS
Asturias
Elías García estrenó año en Gijón al adelantar dos días su llegada
«Tenemos el nombre elegido desde la primera semana. Nos parece que suena dulce»
GIJÓN (6.50 HORAS). Francisco juega con Elías, en brazos de Sonia. / PAÑEDA
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Probablemente cuando crezca no participará de buen grado de la alegría desbordante que ayer se palpaba en torno a su pequeño nido. El que Elías García Gayo haya nacido a las 6 horas y 50 minutos del día uno de enero en el Hospital de Cabueñes le convierte en el primer nacido en Gijón en 2006, pero cuando se difuminen todas las efemérides que le predestinó el azar, el pequeño Elías celebrará todos sus cumpleaños a siete días de la visita de Papa Noel y a cinco de la llegada de los Reyes Magos. Un aluvión de regalos en un máximo de quince días.

Y el primero de los muchos que vendrán llegó ayer en forma de sí mismo, un bebé bueno, moreno, tranquilo y considerado. Que dejó a sus padres tomar las uvas, que no tardó mucho en nacer, que siguió todas las normas naturales para que su madre pudiera disfrutar de los beneficios de la epidural, que no llora más de lo imprescindible y que nació para desbordar las ansias de sus padres.

Porque si los 31 años de su madre, Sonia Gayo, contemplaban ayer a su pequeño con el embelesamiento de una primeriza, a Francisco García, de 33, le perdía la veneración. Hablaba con el pequeño Elías como si le pudiese contestar, jugaba con sus manos, chiquitísimas, y descubría sus todavía rojizos pies por vez primera a la vista de todos. Hasta le hablaba de una futura hermanita, ante el estupor sonriente de una dolorida parturienta.

Todo les fue muy bien a esta pareja de gijoneses adoptivos. Naturales del concejo de Valdés, ella de Trevías y él de Cadavedo, vinieron a Gijón hace ocho años en busca de trabajo. Aquí lo encontraron, después se casaron y en Gijón tuvieron a su primer hijo, una pequeña cosita de poco menos de medio metro y 3,160 kilos de peso, que se adelantó un par de días a las previsiones médicas y que se va a encontrar con cinco primos con quienes jugar.

«Le pusimos nombre la primera semana de embarazo. Iba a llamarse Matías, pero no le gustaba a nadie y lo cambiamos. Elías suena más dulce», afirma la feliz madre, sin tiempo aún de disfrutar de su vástago. Entró en Cabueñes a las tres de la mañana y antes de las siete Elías había nacido. Una excelente manera de comenzar cualquier año.



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