La expectación que ha generado la presencia en Avilés de la draga cortadora más moderna y espectacular del mundo es indiscutible. Tras unas semanas desplegando toda su potencia en los fondos de la ría, 'D'Artagnan' desplegó ayer todo su poder de atracción y sedujo a decenas de personas que no quisieron perderse la primera de las dos jornadas de puertas abiertas de la llamativa máquina.
Ni la lluvia ni la festividad de Año Nuevo restaron afluencia a la cita con la más moderna y potente draga de su categoría. Decenas de personas aguardaron las colas para acceder a la embarcación, amarrada desde que terminara su trabajo en Avilés en la dársena de San Juan, en el muelle Oeste.
Gente de todas las edades formaba parte del público, dispuesto a dejarse seducir e impresionar por las explicaciones de los responsables del puerto y de la empresa propietaria.
Aún queda una oportunidad de ver las tripas de una máquina construida expresamente para el trabajo de dragado que va a realizar tras su marcha de Avilés en la zona del Golfo Pérsico. 'D'Artagnan' seguirá recibiendo a quien lo desee hasta las dos de esta tarde. Entonces iniciará ya los preparativos para partir, incluso hoy mismo, definitivamente de la ciudad.
La draga cierra así una estancia que se inició el pasado 11 de diciembre con su llegada al puerto de Avilés. Su misión era la de romper roca y otros obstáculos en el fondo del canal de acceso al puerto y en la zona de maniobras frente a los muelles de Raíces para aumentar el calado en metro y medio, hasta los 11,5 metros.
Los trabajos se desarrollaron hasta el pasado jueves tras deshacer miles de metros cúbicos de roca que aún son extraídos por la draga succionadora 'Antigoon'.
En Avilés, la espectacular draga, construida el pasado año por los astilleros holandeses IHC, ha desarrollado su segundo trabajo. La de la ría ha sido, tras el puerto francés de Bayona, su segunda escala en la que la draga pone a prueba su potencial antes de emprender el trabajo para el que fue diseñada.
Ello convierte a la de esta mañana en la última oportunidad de poder acercarse a una máquina realmente única en todo el mundo.