Los fuegos artificiales iluminaron en la última noche del año el cielo del planeta. Tras un 2005 enlutado por una serie de catástrofes naturales y atentados terroristas, se hizo la luz para para dar la bienvenida a 2006.
Los festejos, celebrados en diferentes momentos en todo el globo a causa de la diferencia horaria, comenzaron en Oceanía y concluyeron en el continente americano, mientras en casi todas las ciudades del mundo se desplegaban fuerzas de seguridad ante el temor de que se registraran disturbios y violencia.
Desde Filipinas a Alemania, de Francia a Estados Unidos, cientos de miles de personas salieron a las calles en un ambiente de excesos y fiesta. Times Square, en Nueva York; Trafalgar Square, en Londres; los campos Elíseos, en París; el puerto Victoria, en Hong Kong; Copacabana, en Río de Janeiro, o la Puerta del Sol, en Madrid, fueron sólo algunos de los centros neurálgicos de las más multitudinarias celebraciones. Y tras ellas, decenas de tradiciones con un mismo objetivo: que los 12 meses futuros sean mejores que los pasados.