UNA minúscula niebla en el Campo Valdés, a la altura de la estatua del emperador Augusto, podría resultar desconcertante hasta para un meteorólogo, pero no para un servidor, capaz de adivinar, al primer golpe de vista, que tras la cortina de humo se escondía ese fumador empedernido llamado Nolo Vasllenar. Eso sí, antes de confirmar su identidad hube de penetrar en la cortina de humo a manotazos y soplidos acompañados de toses. Al divisar la figura borrosa del viejo lobo de mar, fui y le dije a modo de saludo:
-¿Acabarán por prohibirle hasta fumar al aire libre!... ¿Cof, cof, cof...!
-¿Prohibirióla, amiguín!... Además, domino la técnica de rodeame en un santiamén de una neblina que siempre me permitió escondeme de los acreedores, y que a partir de ahora podría usar pa librame de ciertes mosques cojoneres empecinades en la cruzada contra los fumadores, y que desprenden bastantes peores humos que los de los cigarrillos.
-¿Probó algún tratamiento para abandonar el vicio?
-No, home, no: tengo la misma fuerza de voluntad que'l difuntu Mark Twain y ya logré dejar el hábitu un montón de veces. Ahora, a mis muchos años, ya ni me lo propongo y observo esta regla: no fumo mientres duermo, no dejo de fumar mientres estoy despiertu, y no fumo más de un cigarru de cada vez.
»Recuerdo haber leído a un prestigiosu científicu francés llamau François Feron que demostró con todo tipo de pruebes que fumar ye bueno pa ciertes enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer, tan desgraciadamente frecuentes a edades como la mía. Lo cual no significa que'l tabaco no sea perjudicial, que lo ye, como también ye verdá que hay muches coses que consumimos bebides, comides o respirades que no son buenes pa nada y que resulten más dañines que la nicotina, el alquitrán y compañía...
El vetusto fumador hizo entonces un paréntesis para echar una calada y expulsar luego una bocanada de humo con la que hizo gala de sus habilidades 'fumosas', dado que poco a poco se fue transformando en una bailarina de la danza del vientre. Al desvanecerse, retomó la palabra:
-Si dejáramos de practicar todo lo que ye perjudicial, seguro que viviríamos más, pero a costa de unes panzaes de aburrimientu que haríen que la vida nos pareciera una eternidad.
Otra calada. Pero en esta oportunidad el personaje había desaparecido cuando el humo se disipó.