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Lunes, 2 de enero de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
JOSÉ Mª MARTÍNEZ CACHERO, CATEDRÁTICO EMÉRITO DE LITERATURA ESPAÑOLA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA
«'Garcilaso' fue una publicación que dio pruebas de liberalidad»
El reconocido especialista en la obra de 'Clarín' rescata en un libro la memoria de la revista poética de los 40 y la figura el Premio Cervantes José García Nieto
CATEDRÁTICO. José María Martínez Cachero. / MARIO ROJAS
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José María Martínez Cachero, catedrático emérito de la Universidad de Oviedo y académico correspondiente de la Lengua, es hombre bien nacido, que así se atribuye a quienes son agradecidos. Y cuenta que tenía una deuda moral pendiente con el poeta asturiano y Premio Cervantes de 1996, ya fallecido, José García Nieto, que acaba de saldar mediante la publicación de 'La revista de poesía Garcilaso (1943-1946) y sus alrededores', cuya dirección corrió a cargo del autor de 'Geografía es amor'. Treinta y seis números editados en tiempos difíciles, en los que el propio Martínez Cachero también tuvo colaboraciones.

-¿Cuál es el motivo para rescatar la memoria de la revista 'Garcilaso'?

-Se explica en la dedicatoria del libro: «A la memoria de José García Nieto, paisano y amigo». Era una deuda que tenía que pagar. Fui muy bien recibido por él, tanto en 'Garcilaso', como en la primera época de 'La estafeta literaria' y en su tertulia del café Gijón. Y después mantuvimos una larga correspondencia. De modo que me dispuse durante dos años a trabajar sobre la revista, y por una de estas casualidades felices que a veces ocurren, al final se interesó en publicar el resultado Juan Pastor, editor de la colección Devenir Ensayo.

-La muerte de García Nieto es relativamente reciente -2001-. ¿Cómo ha recibido la familia del poeta esta publicación?

-Ha dejado dos hijas y un hijo, ninguno de los cuales hace poesía; pero que se han interesado de modo patente por el libro. Según me han dicho, tras la presentación que se hizo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, les gustó mucho. La hija mayor, María Teresa, también me indicó que habían descubierto muchas cosas que no sabían de su padre. Ahora, sería el momento de recuperar su epistolario.

-¿Y qué ha ocurrido con la legendaria biblioteca de poesía que atesoraba García Nieto?

-Ha quedado en manos de la fundación que lleva el nombre del mejor de sus amigos, Camilo José Cela, en Iria Flavia. Cela realizó gestiones durante la entrega del Premio Cervantes, en el que García Nieto ya no pudo leer para agradecer el galardón. Le consiguió ayudas económicas y llegaron a ese acuerdo.

-La revista 'Garcilaso' ha sido considerada por algunos como el vértice opuesto de 'Espadaña', a la que juzgan más abierta. ¿Es así?

- Al tiempo que se editaban 'Garcilaso' y 'Espadaña', en Córdoba se hacía 'Cántico'; en Alicante, 'Verbo'; en Valladolid, 'Halcón'... Quiere decirse que no eran las únicas revistas de poesía del panorama. Y esa oposición entre las dos primeras se hace desde unas caracterizaciones muy simplistas, pues se mantenía amistad entre los miembros de una y otra, además de colaboraciones recíprocas.

-Pero, ¿no es verdad que se eligió la figura de Garcilaso como epígrafe tratando de emparentarla con la personalidad militar de Franco?

-No hay nada de eso. Los fundadores fueron Jesús Juan Garcés, Jesús Revuelta -del que sí puede decirse que era un falangista extremado-, Pedro de Lorenzo y García Nieto. Pero a partir del tercer número fue García Nieto quien la dirigió en solitario, por aclamación y sin ninguna ruptura. Y en ella estamparon su firma Juan Ramón Jiménez, escribiendo desde el exilio, Aleixandre, Dámaso Alonso o Gerardo Diego. O Rosales, Panero, Vivanco y Ridruejo. Una prueba de la liberalidad de 'Garcilaso' es la acogida que se le da a Salvador Pérez Valiente, que había sido capitán del ejército republicano. O a Eusebio García Luengo, al que se perseguía desde las instancias del poder.

-No obstante, las críticas menos favorables han tendido a acusarla de ensimismarse en cantos intimistas, cuando en el exterior la realidad era bastante más agria. ¿Es una crítica justa?

-García Nieto decía que comprendía la poesía propia y también la ajena, lo que da muestras de un espíritu más abarcador que el de sus críticos. Existe el poeta en sí y el poeta que refleja su alrededor. Y aunque en un momento del pasado se impuso la más extremada, la que atendía a la realidad exterior cruda, ambas son legítimas. La poesía ha de vivir con entera libertad temática.

-¿Por qué desapareció 'Garcilaso'?

-Porque, como dijo Cela, necesitaba cincuenta suscriptores más y cien duros mensuales para que cuadrara el balance. Y porque la subvención que se recibía de la Dirección General de Prensa y Propaganda, en la que entonces estaba Juan Aparicio, dejó de producirse cuando fue sustituido por Tomás Cerro Corrochano, que estaba muy alejado de esa sensibilidad.

-¿Recuerda su primer encuentro con José García Nieto?

-Yo fui uno de los suscriptores de 'Garcilaso', en sus seis primeros números. Me gustaba poco, casi me irritaba, seguramente porque tenía diecinueve años. Así que envié una carta muy dura al director y me di de baja. Dos años después de que desapareciera la revista, organizamos en la Universidad de Oviedo un encuentro con tres poetas asturianos, Carlos Bousoño, Manuel Pilares y el propio García Nieto, quien no había olvidado la carta: «¿Así que tú eres...?». No me gustó ese modo de empezar, pero iniciamos una amistad para toda la vida. Y el recital poético tuvo un éxito considerable.



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