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Lunes, 2 de enero de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
Tarjeta roja a la prostitución
Organizaciones alemanas se movilizan contra el 'mercado de esclavas' ante el Mundial de Fútbol
LA CALLE. Un prostituta del Este busca clientes. / E. C.
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Norman Jacob, un exitoso abogado de Berlín, tiene una idea fija en la cabeza y que comenzó a desarrollar cuando su país, Alemania, fue elegido como sede del campeonato mundial de fútbol, que se celebrará el próximo mes de junio. «El fútbol y el sexo combinan muy bien», afirma el letrado. Hace dos meses, el abogado pudo llevar su idea a la práctica cuando presentó a la prensa de Berlín el último trofeo de la ciudad que pretende combinar el sexo con el fútbol: Artemis, el burdel más grande y lujoso del país germano.

Artemis, un moderno edificio de cuatro plantas construido en un desolado y triste barrio industrial de la capital alemana, pero ubicado a solo pocos minutos de distancia en taxi del Estadio Olímpico de la ciudad, es la más reciente respuesta empresarial a una verdadera invasión de 'trabajadoras del sexo' que se espera inunden la capital alemana cuando se inicie la gran fiesta deportiva del mundial de fútbol.

Varios estudios realizados por organismos privados, autoridades estatales y por los organizadores del torneo señalan que unos tres millones de personas pueden llegar a Alemania para presenciar los partidos del campeonato y tomar parte en los eventos paralelos que tendrán lugar en Berlín y otras once ciudades sedes.

No son las únicas cifras que manejan los organizadores del evento y grupos feministas a lo largo y ancho del país. Con la experiencia de otros acontecimientos deportivos internacionales, como las Olimpiadas de Atenas, las autoridades alemanes calculan que unas 40.000 prostitutas, en su mayoría provenientes de Europa del Este, cruzarán la frontera de manera clandestina para atender la enorme demanda de sexo que se producirá durante los días que dure el campeonato.

«No se puede negar que el campeonato mundial de fútbol ofrece una gran oportunidad para ganar dinero», admite Catherina Cetil, una funcionaria del grupo Hydra, que se ocupa de ofrecer asistencia profesional y social a las prostitutas que trabajan en Berlín. «Hay una gran expectativa en el medio y todas piensan que harán un gran negocio gracias al fútbol», señala.

Prostitución forzada

La dirección nacional del Consejo Alemán de Mujeres, un gremio independiente que defiende los derechos y la dignidad del sexo femenino en el país, piensa diferente. El grupo teme que la celebración del torneo en territorio alemán y el enorme flujo de turistas será aprovechado por la gente del bajo mundo para promover un extraordinario «mercado de esclavas». La organización cree que, bajo la indiferencia de las autoridades y con falsos reclamos de empleo para azafatas, camareras o niñeras, habrá una prostitución forzada.

«No sabemos cuántas mujeres serán forzadas a ejercer la prostitución», alertó recientemente la presidenta del organismo, Brunhilde Raiser, al dar a conocer una campaña nacional que pretende sensibilizar a las autoridades políticas y también a los organizadores del torneo. Bajo el eslogan 'Tarjeta roja a la prostitución forzada', el Consejo de Mujeres envió a comienzos de setiembre un correo electrónico a los jugadores de la selección alemana para buscar el apoyo de las estrellas del fútbol germano a la campaña.

«Como miembro de la selección nacional, usted es un modelo para muchos hombres en este país y usted sabe que su opinión, a veces, es más valiosa que la de muchos políticos», señalaba el texto de la carta que recibió el portero Oliver Khan y donde se denunciaba la inminente invasión de prostitutas. «¿Dígale a quienes se creen 'hombres verdaderos' que los hombres de verdad están en contra del mercado humano y la prostitución forzada», invocaba la misiva.

El rival de Khan en la portería, Jens Lehmann, fue el único jugador de la selección que respondió. «Dijo que hablaría con sus colegas, pero nunca más escuchamos algo más; el resto guardó silencio», se quejó indignada Brunhilde Raiser.

Las autoridades deportivas, por su parte, también se han distanciado del asunto. El presidente de la Federación Alemana de Fútbol, Gerhard Mayer-Vorfelder, hizo saber a la ex ministra de Familia, Renate Schimidt, que ni la federación ni el comité organizador del Mundial querían ser «activos» en esta campaña.

Registro fiscal

La campaña de 'Tarjeta roja contra la prostitución' no parece preocupar a Norman Jacob, ni tampoco al pequeño ejército de mujeres que trabaja en Artemis. Las reglas del burdel eliminan casi automáticamente el moderno 'trafico de esclavas' y también pretende acabar con la explotación del personal femenino. «Todas las chicas deben mostrar un registro fiscal y exhibir un permiso de trabajo válido en la Unión Europea», dice Norman Jacob, al recordar que la prostitución en Alemania fue legalizada en 2002.

«Para utilizar las instalaciones de Artemis (saunas, cine, restaurante, piscina y dormitorios) solo tienen que pagar 70 euros, pero existe total libertad para negociar sus servicios con cada cliente, lo que les permite un buen margen de ganancias», admite el abogado alemán.



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