Sobre el argayo del Huerna hay una noticia buena y dos malas. La buena es que desde las ocho de la noche de ayer se ha restablecido el tráfico en la única autopista que une el Principado con la Meseta, después de haber permanecido cerrada desde el domingo a causa de un desprendimiento. La mala es que en el punto donde se produjo el argayo los vehículos deben compartir una sola calzada por la que se circula en doble sentido, ya que los dos carriles en dirección Asturias siguen cubiertos por rocas y tierra. Y la segunda mala noticia es que para ver la solución definitiva al derrumbe y el regreso a la normalidad en la AP-66 habrá que esperar varios meses. Durante todo ese tiempo se mantendrán las restricciones de tráfico en el lugar del argayo, igual que ocurrió durante dos años en la A-64 (Lieres-Villaviciosa), a la altura de Fabares, por el mismo motivo.