Los Reyes Magos inauguraron la costumbre de regalar por Navidad. Pero también la tradición de obsequiar al destinatario con cosas que no le interesan en absoluto, porque 'oro, incienso y mirra' no parece lo más apropiado para un recién nacido. Lo cierto es que dar con un regalo que se ajuste a los gustos o necesidades de quien lo recibe es complicado, porque entre lo que la gente desea que le compren y lo que en realidad recibe existe un serio desfase. Así lo revela un estudio realizado por la firma Deloitte, que destaca que se regala más ropa, libros y artículos de perfumería de los deseados y menos viajes, móviles y materiales electrónicos de los que la gente pide en su carta a los Reyes o Papá Noel, que, muchas veces, no aciertan porque pecan de vagos, o de falta de tiempo. De hecho, España es, después de Italia, el país europeo donde se realizan más compras 'in extremis'.