La cordillera es geológicamente muy complicada y ha dado muestras de ello en diferentes ocasiones. Lo hizo, por supuesto, durante la construcción de la autopista del Huerna, cuando se utilizaron los mecanismos más punteros para realizar los estudios y para 'coser' las laderas con el fin de prevenir desprendimientos. La montaña también dio muestras de su complejidad e inestabilidad en momentos posteriores.
Según explica la presidenta de Aucalsa «hace cinco o seis años hubo desprendimientos de piedras en la misma zona». De hecho, Aza recuerda que este terreno permaneció inestable «durante mucho tiempo», por lo que fue sometido a revisiones especialmente intensas. En la empresa concesionaria aseguran que, pese a los mencionados antecedentes, la diligencia en el mantenimiento de la autopista y todos sus elementos ha sido escrupulosa.
En primer lugar, tanto las mallas como los sistemas de anclaje de la zona en la que hace dos días se produjo el argayo son revisados de manera periódica. En esencia, estas revisiones suponen el comprobar si en el interior de las mallas hay rocas sueltas, lo que puede alertar de desprendimientos. Al parecer las últimas comprobaciones no dieron muestras de que podría ocurrir lo que ocurrió.
Aza asegura que «hay un mantenimiento continuo y muy estricto», para lo que Aucalsa se vale de personal que de manera constante circula por la autopista para comprobar su estado. Fue una de estas patrullas, que intensifican su actividad en invierno, la que detectó el domingo las primeras piedras en la calzada y dio la voz de alarma. Esta alerta hizo posible que cuando se produjo el mayor desprendimiento ya se hubiese cortado el tráfico en los carriles en dirección a Asturias y no hubiese que lamentar ni heridos ni daños.
¿Es normal que la autopista del Huerna dé este tipo de sustos? Aza señala que no se debe perder de vista que se trata de una autopista de montaña, y para estar dentro de esta categoría «no tiene muchas incidencias». Como referencia en Aucalsa toman las vías de alta capacidad de países con una orografía también abrupta como Suiza o Austria, donde, asegura la presidenta, se sufren incidentes con mayor frecuencia que en Asturias.
Con esos antecedentes y sabiendo lo complicado del terreno en el trazado de la autopista, Rosa Aza no se arriesga y asegura que la actual situación «hay que estudiarla con mucha calma» para alcanzar soluciones con garantías de éxito.