Son los mejores de Asturias en lo suyo. Y no sólo porque así lo diga su expediente académico, sino porque el pasado 20 de diciembre recibieron un galardón, de manos del presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, que les acredita como tal. En Avilés, han estudiado cinco de los dieciséis Premios Extraordinarios de Formación Profesional de 2003. Para otorgarles tal distinción se han tenido en cuenta sus estudios, trabajos anteriores, colaboraciones y conocimiento de idiomas, por lo que todos ellos se encuentran sobradamente preparados para empezar a trabajar.
Pero ni aún así. Los cinco estudiantes que han recibido esta distinción aseguran que los problemas que han tenido para acceder a un puesto de trabajo, en el caso de conseguirlo, son los mismos que cualquier otro estudiante en busca del primer empleo. Una de ellas, Noelia López Vigil, no sólo ha sido destacada en Asturias por sus estudios de Administración, sino también a nivel nacional, galardón que aún «no sé ni cuando me entregarán», asegura.
A sus veintisiete años esta avilesina ha pasado por tres trabajos diferentes en poco más de dos años. En el último de ellos entró hace un mes, en Aceralia. «A lo mejor yo he tenido suerte», asegura, aunque afirma ser consciente de los problemas que han tenido el resto de sus compañeros de promoción para acceder al mercado laboral. Incluso ella misma pasó por ello antes de entrar en el IES Número 5 a estudiar Administración. Cuando acabó el Bachillerato se decantó por una carrera universitaria, finalizó la licenciatura de Derecho, «pero vi que no había mercado, así que ahora quiero dedicarme a la Administración».
Suerte muy distinta a la suya es la que ha tenido Amanda Núñez que, aunque natural de Noreña, estudió durante dos años en el IES Juan Antonio Suanzes. «Perdía todos los días tres horas en el viaje, aún así acabé muy contenta. Había estudiado Química Ambiental y el módulo de Química del Suanzes me sirvió para complementar», relata. Reconoce que «hay ramas que tienen más salida, pero el tema medioambiental no está muy avanzado en Asturias». Ella es de las que ha probado fortuna en otras regiones enviando currículums, pero tampoco le ha sonreído la suerte. «Me gustaría encontrar algo en Asturias, porque aquí lo tengo todo, pero si tuviera que marcharme fuera, lo haría», afirma totalmente convencida.
Vuelta a las clases
«El mejor premio que nos podían dar era un trabajo de lo nuestro». Ésta era la frase más repetida por los jóvenes reconocidos con los Premios Extraordinarios, el día de su entrega. Entre quienes secundaban esta opinión estaba José Manuel González. Cuando estudió Bachillerato no se llevaba muy bien con los libros, por lo que optó por un módulo. Primero hizo el de Electrónica y después el de Informática, en el IES Valliniello, por el que recibió el premio. Ahora, y en contra de lo que pensaba en un principio, está estudiando una carrera: Ingeniería Técnica Informática, para completar sus estudios. «En Asturias está muy mal el tema del trabajo. Yo quería irme a Barcelona, que hay más posibilidades, pero al final me quedé y estoy probando suerte con la carrera».
Durante tres meses, realizó prácticas de Informática, «que es donde aprendes», y pudo comprobar que encontrar un trabajo no sólo depende de la formación. «Había gente con carrera que estaba haciendo lo mismo que yo, los puestos son para todos». Para cuando termine sus estudios su sueño es también «la posibilidad de quedarme en Asturias pasa por crear mi propia empresa».
Los sinsabores de no tener un trabajo acorde a su formación también los ha probado Miriam Fernández, licenciada en Historia y premio de Comercio y Marketing. «Encontrar trabajo está muy complicado, tanto en las especialidades de la Universidad como en las de FP», asegura. Actualmente se encuentra trabajando en Carrefour, pero de manera eventual, donde hizo prácticas. «No me acuerdo ni de la cantidad de currículums que envié a las empresas y en algún caso hasta hice entrevistas. De lo único que te ofrecen trabajo es como comercial, ya seas licenciada, hayas hecho un módulo o nada», asegura.
Diego Cabal, estudiante de Mantenimiento de Vehículos, no se encuentra en esta misma situación, quizás gracias a que la Fórmula 1 se ha puesto de moda en los últimos meses. Desde que finalizó sus estudios, hace algo más de un año, se encuentra trabajando en el taller en el que hizo las prácticas siendo estudiante. «Sí, oí comentarios de los otros premiados, pero en mi rama no hay problemas, la mayoría de mis compañeros están trabajando igual que yo. Nosotros estamos teniendo un pequeño impulso con la Fórmula 1», dice. AMANDA NÚÑEZ
DIEGO CABAL