Dice la canción que «los vaqueiros vanse, vanse». Es la copla con la que se describía el momento en el que los trashumantes de alzada vaciaban sus casas en las brañas de montaña para pasar el invierno en su otra residencia en las zonas bajas. Cuando acaban las nieves y llegaba la primavera, hacían lo contrario. Era ese camino de ida y vuelta que durante siglos venían haciendo los vaqueiros. Pero hace unas décadas, estas gentes se fueron para siempre de sus aldeas. Dejaron de ser trashumantes y fijaron su residencia lejos de las montañas.
Testigos de este abandono son las casas de piedra de las más de treinta brañas abandonadas que existen en la comarca Valle del Ese-Entrecabos. Los ayuntamientos de esta zona -Cudillero, Allande, Salas, Tineo y Valdés- quieren que esos asentamientos recuperen la vitalidad de antaño y estudian la posibilidad de rehabilitar íntegramente uno de ellos para darles un uso turístico.
La propuesta está planteada por la mancomunidad Comarca Vaqueira. Si la iniciativa sale adelante, cada uno de los cinco concejos que forman parte de esta asociación municipal propondrá una braña para ser sometida a la rehabilitación. De las cinco, se elegirá sólo una.
Devolverles la vida
El objetivo del proyecto es el de devolver la vida a estos asentamientos. De esta forma, se ofertará a empresas especializadas en el sector turístico la recuperación y restauración de las viviendas y edificios de la braña elegida, así como su entorno. La empresa elegida podrá disfrutar de subvenciones públicas para llevar a cabo esta rehabilitación y será la encargada de explotar turísticamente el asentamiento.
Una vez realizados los trabajos de restauración, la braña funcionaría como un complejo turístico. «Podría funcionar con un modelo similar al de los grandes hoteles del Caribe. Es decir, se podría ofrecer al cliente un paquete de todo incluido».
El cliente que se aloje en el complejo no sólo podrá disfrutar de estancias para el descanso, sino, también, podrá conocer toda la cultura vaqueira, las tradiciones y el modo de vida de este ancestral pueblo ganadero. «Si se lleva a cabo el proyecto, se restaurarían también los molinos, los pisones, los lares... De esta forma, el turista podría aprender a amasar pan, a trabajar el hierro...», comentan desde la Comarca Vaqueira.
El principal escollo con el que se puede encontrar esta propuesta para ponerse en marcha es la elevada inversión que se necesitaría para rehabilitar la braña. Una de las posibilidades que barajan los ayuntamientos es el de recurrir a los fondos Leader. No obstante, como este programa europeo está a punto de finalizar, parece más que difícil que el dinero pueda provenir de este plan.