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Martes, 3 de enero de 2006
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GIJÓN
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La familia del gijonés ahogado en Poniente le vio salir de casa a las ocho de la mañana
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«Un mazazo enorme». Así expresaba ayer su dolor en el tanatorio de Cabueñes Juan José Gómez, el menor de los tres hijos de José Gómez Álvarez, el vecino de El Natahoyo de 67 años que murió ahogado el día de Año Nuevo en la bahía de Poniente. Juan José explicó a EL COMERCIO que su padre pasó la Nochevieja en familia en su domicilio de la avenida de Galicia. Cenó con su mujer, su hijo Juan José y su nieto Sergio. El hijo pequeño del fallecido asegura que su ánimo en fin de año era tranquilo. «Realizó un brindis por el 2006 e incluso había comprado lotería de Reyes», rememoró Juan José. Después de las uvas «salió solo a tomar algo con los amigos y regresó a casa bien entrada la madrugada». Durmió un poco y a las ocho de la mañana salió a caminar por la zona de Poniente, como hacía tantas veces. Esa fue la última vez que la familia le vio con vida.

Los más allegados a este trabajador jubilado de la factoría de Avilés de Aceralia empezaron a notar su ausencia entre la una y las dos de la tarde. El mundo se les vino abajo por la noche cuando la Policía se puso en contacto con una hermana del fallecido para verificar la identidad de un cadáver que había sido recuperado de la mar horas antes en la playa de Poniente por el helicóptero de los bomberos de Asturias.

La familia aún desconoce los resultados del examen forense que le fue practicado ayer, aunque la Policía mantiene la hipótesis de que José Gómez pudo ser arrastrado por un golpe de mar.

El funeral de cuerpo presente se celebrará esta tarde, a las cinco, en la iglesia de San Esteban del Mar. Posteriormente sus restos mortales serán enterrados en el cementerio de Jove.



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