Dos mujeres y un hombre son las tres primeras víctimas de violencia doméstica del 2006. Sus muertes se registraron el primer día del año en Algarinejo (Granada), Marbella (Málaga) y Roses (Girona). En uno de los casos, el autor de los hechos tenía orden de alejamiento.
Los Mossos d'Esquadra detuvieron la noche del domingo, en la localidad gerundense de Roses, a una mujer de 51 años acusada de asesinar a su novio, de 50 años. Al parecer la víctima recibió un navajazo mortal en el cuello. La presunta homicida, Adela R. O., vecina de Tarrasa, llamó la noche del crimen a un familiar y le contó que se quería suicidar. El pariente avisó entonces a la policía. Eran aproximadamente las ocho de la tarde. Poco después, los Mossos d'Esquadra llegaron al domicilio y se encontraron al hombre muerto en la cama con un corte en el cuello producido por un arma blanca y a la mujer semiinconsciente y con síntomas de haber tomado gran cantidad de medicamentos. La mujer confesó que el móvil del crimen era pasional.
Estrangulada
Por otra parte, una mujer de 30 años y de nacionalidad marroquí fue estrangulada presuntamente por su pareja sentimental en Marbella (Málaga), este domingo. Momentos después de cometer el crimen, sobre las 20 horas, el hombre -de nacionalidad española y de unos 50 años-, llamó a la comisaría y confesó los hechos. Los vecinos del edificio Mediterráneo, en el que vivía la pareja, aseguraron que no tenían conocimiento de que hubiera algún problema entre ellos. El presunto agresor se encuentra en los calabozos de la comisaría de policía de Marbella a la espera de pasar a disposición judicial.
En Granada, a primera hora de ayer, fue detenido en un bar Manuel C. C., presunto asesino de su ex mujer Pilar Pacheco Valverde, de 39 años. La mujer fue abatida por dos disparos en la espalda mientras se encontraba recogiendo aceituna en un cortijo de la localidad granadina de Algarinejo en compañía de su actual pareja. Según testigos presenciales, Manuel C. C. también se proponía matar al novio de la víctima, pero éste consiguió huir del lugar en su vehículo.
A Manuel C. C. el juez ya le había requisado una escopeta en el año 2003, cuando su ex mujer puso una denuncia contra él porque había recibido varias amenazas de muerte. Así mismo, Pilar había pedido al juez una orden de alejamiento. La pareja tenía dos hijos.