Tenemos que reconocer los denominados 'rojos', desarrapados o zarrapastrosos en boca de los 'obreros de derechas', que los políticos por éstos elegidos sean un poco bobos (sin solemnidad).
La única política que se le ocurre al partido mayoritariamente votado por ellos es decir a todo no; aun a sus propias propuestas parlamentarias (la fuerza de la costumbre y falta de concentración, supongo).
Su más afín medio radiofónico implementa, por su estado de obnubilado conservadurismo, un conflicto entre dos naciones por una burda imitación que engaña a un novato político popular (que no del PP). Y ambos a coro, partido y medio, insultan e insultan.
Esto induce a pensar que por muy malo que sea el Gobierno actual, la alternativa es mucho peor.