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Martes, 3 de enero de 2006
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OPINIÓN
OpinionCartas
Recuerdo de Julián Marías
A pesar de su avanzada edad, nos ha dejado sorprendidos y apenados la noticia del fallecimiento del filósofo y escritor Julián Marías.

Alumno aventajado de la escuela de Ortega y Gasset, se pasó gran parte de su vida escribiendo y dando conferencias sobre lo que fue el centro de su vida: la filosofía.

Auunque llevaba muchos años ciego, contó siempre con el apoyo incondicional de sus hijos, quienes últimamente corregían sus trabajos para que salieran a la luz.

Julián Marías tuvo una vinculación bastante directa con Asturias: en el año 1960 dio una conferencia en el Seminario de Oviedo, y en el 72 dio otra en la iglesia de San José.

La Fundación Príncipe de Asturias le concedió el premio de Comunicación y Humanidades en el año 1986, puesto que tenía grandes admiradores en nuestra tierra.

Julián Marías deja un gran legado espiritual en manos de sus hijos, de los que se sentía orgulloso: Javier Marías, escritor; Miguel Marías, crítico de cine, y Fernando Marías, novelista.

Así pues, la saga de los Marías continuará, en cierto modo, la labor del padre, para que no se pierda del todo ese enorme bagaje intelectual que nos dejó.

Este nonagenario llevó su enfermedad con verdadero espíritu cristiano, y se nos fue tan discretamente como vivió.

En uno de sus libros, titulado 'La felicidad humana', cita uno de los principios filosóficos por los que él creía que el mundo sería más habitable: «Leña seca para quemar, vino añejo para beber, amigos ancianos para conversar y libros antiguos para leer». La muerte de Julián Marías supuso para España una gran pérdida por su rica personalidad, difícil de suplantar.

Descanse en paz este gran pensador y gran maestro por su buena hombría y mejor hacer.



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