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Martes, 3 de enero de 2006
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ORIENTE
CANGAS DE ONIS
Cada año abandona el pastoreo en los Picos de Europa un 10% de los ganaderos
180 zagales mantienen aún a sus reses en la Montaña de Covadonga Casi la mitad de los pastos del parque están desaprovechados por la falta de desbroces
SUBIDA. Un pastor lleva a sus reses hacia el puerto de la Montaña de Covadonga. / NEL ACEBAL
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Los ganaderos que llevan sus reses al interior de los Picos de Europa afrontan este año con preocupación, pero también con esperanzas. Los datos que manejan no invitan al optimismo, aunque siguen negociando con la dirección del parque nacional para mejorar las condiciones en las que han de realizar su trabajo.

Y es que, según los datos del Consejo de Pastores de la Montaña de Covadonga, cada año un 10% de los pastores deciden abandonar la profesión. Así sucedió el año pasado y para 2006 se prevé que las cifras sean similares. Ahora, quedan unos 180 ganaderos que aún llevan a su ganado al interior de los Picos de Europa.

Eso sí, a pesar de que 2005 finalizó con 20 ganaderos menos, la cantidad de reses no experimenta con igual incidencia esta crisis. Es decir, aunque sí ha disminuido el número de ganado en 100 ejemplares, en términos porcentuales es una caída mínima. «Las reses se puede decir que se mantienen», explica el regidor de pastos de la Montaña de Covadonga, José Antonio García Álvarez. Según comenta, los pastores están «desanimados» y son muchos los que se acogen a prejubilaciones en cuanto pueden.

De seguir así las cosas, advierte García Álvarez, «en cinco años no va a quedar nadie» en los pastos de los Picos de Europa. De momento, los pastores siguen esperando por la celebración de un Consejo en el que junto con el Ayuntamiento de Cangas de Onís abordarán las propuestas y peticiones de este colectivo para hacer de 2006 un año mejor.

Reclamaciones

Sus exigencias se relacionan con los tres principales problemas que encaran día: los ataques de los lobos al ganado, la escasez de pastos y los daños que provocan los jabalíes.

«Es una vergüenza», dice el representante de los pastores sobre el estado de las zonas por las que campan los jabalíes.

Los pastores quieren que Parques Nacionales autorice batidas para reducir el número de ejemplares, tal y como ha sucedido en otras partes de los Picos de Europa, como en la vertiente leonesa. Las zonas verdes, detalla el regidor de pastos, están desapareciendo a consecuencia de la presencia masiva de suidos.

También reclaman controles de población para reducir la población de lobos en el interior del parque nacional. Según las últimas estimaciones, a lo largo del año pasado se detectaron en los Picos cinco grupos familiares; en torno a los treinta ejemplares de cánidos.

Estas cifras no convencen a los ganaderos, que creen que deberían de ser muchos menos. Los constantes ataques a los rebaños avalan sus peticiones. Y además, los pastores ven con temor cómo están desapareciendo las áreas aptas para pastos.

«Queda poco más del 50%», lamenta José Antonio García Álvarez sobre las condiciones que presentan los pastizales. Se ha desbrozado muy poco, prácticamente nada, en la zona de la Montaña de Covadonga y la vegetación de todo tipo ha ido tomando para sí los pastos.

Aún no se han producido problemas de sobrecarga ganadera, pero los pastores temen que cada vez la situación vaya a peor. A la vista de lo que les espera, recuerdan que es necesario desbrozar antes de que las reses se queden sin alimento y el matorral cubra lo que antes fue pasto.

Cautos

El Consejo de Pastores confía, de momento, en las promesas que les formuló el director de los Picos de Europa, Rodrigo Suárez Robledano. «Pero no tiramos las campanas al vuelo», matiza el regidor de pastos al momento. No en vano, años de esperas y peticiones no respondidas han llevado a este colectivo a ser cauto.

No obstante, advierten, si en este caso tampoco son escuchados y se deja a un lado sus planteamientos, volverán a la carga. «Robledano tiene un buen talante negociador, pero también queremos ver las promesas hechas realidad», recuerdan.



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