El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, se mostró ayer moderadamente optimista con respecto al fin de la violencia en Euskadi y en un ejercicio de realismo recordó que, al margen de lo que opinen y deseen los responsables políticos e institucionales, la «llave» para abrir un proceso de paz se encuentra en poder de la banda terrorista ETA. Imaz hizo un balance positivo de 2005 porque se cierra sin atentados mortales de la banda terrorista y con acuerdos, tanto en el País Vasco como en el ámbito nacional, entre PNV y PSOE, lo que permite romper la incomunicación instaurada durante los sucesivos gobiernos del PP entre nacionalistas y no nacionalistas.
Imaz aseguró que la paz será objetivo prioritario del año que acaba de comenzar, pero advirtió de que aún no se pueden echar las campanas al vuelo. El líder del PNV confirmó, además, que en la negociación de un «nuevo pacto de convivencia» para el País Vasco en torno a la Mesa de Partidos que se constituya una vez que ETA abandone la violencia, su grupo defenderá las formulaciones contenidas en el 'Plan Ibarretxe'.