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Asturias
El argayo del Huerna provocará restricciones de tráfico en la autopista durante varios meses
Ayer se restableció la circulación, aunque los vehículos deben viajar en doble sentido por una sola calzada Los expertos tardarán ocho días en determinar las causas del derrumbe y las medidas necesarias para fijar el talud
CABALLÓN DE TIERRA. El 'escudo' de tierra que se levantó en la calzada afectada por el argayo para evitar que los derrumbes lleguen a los carriles abiertos ayer. / CITOULA
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Sobre el argayo del Huerna hay una noticia buena y dos malas. La buena es que desde las ocho de la noche de ayer se ha restablecido el tráfico en la única autopista que une el Principado con la Meseta, después de haber permanecido cerrada desde el domingo a causa de un desprendimiento. La mala es que en el punto donde se produjo el argayo los vehículos deben compartir una sola calzada por la que se circula en doble sentido, ya que los dos carriles en dirección Asturias siguen cubiertos por rocas y tierra. Y la segunda mala noticia es que para ver la solución definitiva al derrumbe y el regreso a la normalidad en la AP-66 habrá que esperar varios meses. Durante todo ese tiempo se mantendrán las restricciones de tráfico en el lugar del argayo, igual que ocurrió durante dos años en la A-64 (Lieres-Villaviciosa), a la altura de Fabares, por el mismo motivo.

Para poder abrir al tráfico la autopista fue necesario llevar a cabo sustanciales trabajos en el lugar del desprendimiento, en el kilómetro 75 de la AP-66 (a sólo siete kilómetros del peaje de Campomanes). Durante toda la noche del domingo y el día de ayer decenas de camiones llevaron al tramo toneladas de tierra. El objetivo era construir un caballón de tierra (o terraplén de protección). Se trata de una especie de barrera de más de tres metros de altura y unos cien de longitud sobre el carril interior de la calzada en dirección Asturias, la más afectada por el derrumbe. De ese modo, el terraplén se sitúa entre la ladera argayada y la calzada en dirección a León, de tres carriles, por donde circulan los vehículos en ambas direcciones.

El 'by-pass'

Para hacer posible esta circulación en doble dirección se construyó un 'by-pass' que permite el cambio de calzada a los vehículos que viajan hacia el centro de Asturias y, pasado el argayo, regresar a su carril natural.

Mientras se llevaba a cabo la construcción del terraplén de protección, la montaña se empeñaba en confirmar que ese trabajo era necesario, ya que durante toda la mañana se seguían desprendiendo piedras.

Hasta el lugar se desplazó el secretario general de la Delegación del Gobierno, José Luis García. La preocupación más inmediata durante la mañana de ayer eran las importantes retenciones registradas en el puerto de Pajares, por donde era necesario desviar a todo el tráfico al estar cerrada la autopista. García llegó a anunciar la posibilidad de cortar el puerto al tráfico de vehículos pesados a partir de las tres de la tarde en previsión de una operación retorno complicada. Sin embargo, al final no fue necesario tomar tan contundente medida porque durante toda la tarde el tráfico circuló por Pajares con aceptable fluidez. A última hora, a las ocho de la tarde, se restableció el tráfico por el Huerna con las mencionadas restricciones.

El siguiente episodio es saber cuánto tiempo se tardará en limpiar el asfalto de rocas y tierra y, lo más importante, en fijar la ladera para evitar más argayos. Aquí los plazos podrían dispararse.

Lo único seguro sobre el futuro más inmediato de la autopista del Huerna es que no hay nada seguro. El motivo es que aún se desconoce la entidad real del desprendimiento, es decir, no se sabe hasta qué punto es grave. El geólogo Alfredo Asensio, quien participó en la construcción de la vía de alta capacidad a principios de los años ochenta, acudió ayer a la zona del argayo para reconocer el terreno. En ocho días elaborará un informe en el que se determinarán las causas del desprendimiento y las medidas que se deberán tomar en la ladera para evitar nuevos argayos.

Según la presidenta de Aucalsa, Rosa Aza, son dos las posibilidades que se barajan en lo que se refiere a las causas: en primer lugar, que se trate del simple desprendimiento de una roca, es decir, que la cantidad de agua filtrada por la tierra durante los últimos días de lluvia haya formado bolsas en el interior de la ladera. Éstas habrían erosionado el terreno y, además, podría haberse congelado, ganando así densidad, y provocado el desprendimiento. Esta primera posibilidad es la más benigna, se trataría de un hecho coyuntural: la roca se cayó, arrastró tierra y piedras, pero ahí acabó todo.

Un movimiento geológico

La segunda opción que se plantea es más grave, «hay que ver si se trata de un movimiento geológico importante», explica la presidenta de Aucalsa. De ser esta la situación estaríamos ante un suceso de mucha mayor gravedad al tratarse de un problema estructural. Sin embargo, desde la empresa gestora de la autopista no se aventuran a explicar cuáles serían sus consecuencias.

Sea como fuere, Rosa Aza mantiene que «para saber si es una roca o un movimiento geológico importante» no es suficiente «un primer vistazo», lo que justifica el informe del geólogo que se hará público dentro de ocho días.

Con la información que procure el estudio ya se podrá definir qué obra habrá que hacer, y en ese momento habrá una estimación de durante cuánto tiempo habrá que prolongar las restricciones. La Delegación del Gobierno aseguró ayer en una nota que «ese periodo sólo se dará a conocer cuando esté finalizado el proyecto técnico de reparación del desprendimiento». La matización quizás tenga su razón de ser en la experiencia del argayo de Fabares, donde el plazo de conclusión fue un misterio hasta pocos meses antes de su finalización.

Pero, forzando las hipótesis, ¿habrá que esperar, por ejemplo, unas semanas para recuperar la normalidad en el Huerna? La presidenta de Aucalsa asegura que «firmaría ahora mismo por eso», pero teme que los trabajos deberán prolongarse durante meses.

Lo que la empresa concesionaria tiene claro es que durante ese tiempo no se reducirá el importe del peaje, que acaba de subir un 3,32%, ya que esta contingencia está contemplada en la regulación de turno y no se determina ninguna variación en el pago. Por otra parte, Rosa Aza explica que la restricción no debería causar grandes complicaciones de tráfico, ya que la circulación en doble sentido sólo tendrá lugar a lo largo de unos dos kilómetros. De hecho, señala que en los últimos meses se llevaron a cabo obras de asfaltado que requirieron medidas similares y los efectos no fueron catastróficos para los 8.000 vehículos que, de media, circulan cada día por la autopista.



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