Los gijoneses podrían disfrutar de dos grandes conciertos el próximo verano. Así lo anunció ayer el concejal de Festejos del Ayuntamiento, Iván Álvarez Raja, durante su intervención en el programa 'En primera línea' de Canal 10. El edil recordó los «momentos difíciles» vividos en su departamento tras el frustrado recital de Sabina y la posterior anulación de sus otras dos citas en el teatro Jovellanos. No descartó que el músico jienense vuelva a subirse a un escenario de la ciudad en los próximos meses, aunque sus palabras fueron poco precisas en este sentido. Resultó más elocuente a la hora de explicar la agenda de su concejalía con vistas al próximo verano.
Raja avanzó que están previstas dos grandes actuaciones en El Molinón y Las Mestas, aunque eludió concretar nombres y fechas. Se limitó a decir que uno de los grupos que vendría a Gijón está «muy consolidado, es británico y tiene conciertos previstos para el próximo mes de febrero en Madrid y Barcelona», datos que convierten a Depeche Mode en una de las bandas con más posibilidades de ofrecer un macroconcierto en la ciudad.
Aunque las críticas han arreciado sobre Raja tras los problemas de garganta de Sabina y los 'números rojos' de McCartney, el concejal socialista advirtió de que su continuidad en Festejos es una decisión que compete al partido y que, mientras nadie diga lo contrario, seguirá desempeñando sus funciones como hasta ahora.
«Problemas de espacio»
Otro de los temas abordados en el transcurso de 'En primera línea' fue la Semana Negra, uno de los eventos más multitudinarios de cuantos se celebran en Gijón, debido a su gran proyección cultural y turística. Álvarez Raja reconoció que en su actual emplazamiento, en los alrededores de El Molinón, tiene pocas posibilidades de crecimiento. En este sentido, anunció que entre sus planes figura el cambio de ubicación del certamen multicultural en los próximos dos años.
A priori, el lugar elegido para albergar la infraestructura y actividades de la Semana Negra es el campus universitario de Gijón, una zona mucho más amplia y cercana al casco urbano, aunque no tan integrada en la ciudad. El edil argumentó su decisión en un problema espacial, pero no aludió en ningún momento a las quejas vecinales suscitadas por el ruido, la suciedad y las precarias condiciones en que viven los feriantes durante el festival.
Recordó que la ciudad ya tuvo que reemplazar escenarios dedicados tradicionalmente a grandes actuaciones, como el del Náutico, por otros con más aforo, como la playa de Poniente, para determinadas actividades que congregan a grandes multitudes.