El que una mesa de ping-pong sea la mesa de juntas de Mediadvanced expresa muchas cosas. Originalidad, creatividad, libertad... Todo eso y más es esta compañía asturiana de diseño que ha abierto, frente al mar, no sólo su oficina, sino también un espacio totalmente libre para artistas que quieran exponer sus obras mirando directamente al horizonte.
Rubén Fernández y Alejandro Fernández, creadores de este proyecto, siempre desearon desarrollar un proyecto artístico. Primero, pensaron crear una revista multimedia en la que, a través de una web, se pudiesen visitar todas las exposiciones de la ciudad. Después, con el cambio de oficina, a la calle de Ezcurdia 8, se dijeron: «Y si en vez de virtual, lo hacemos real...».
«Pedimos una obra»
Decidieron entonces vincular todos los espacios entre sí. «Nos gustaba la idea de que en el espacio de la galería se viese a personas trabajando. Esto suele chocar mucho a quien entra a visitar la exposición». Lo que se plantearon es crear la galería que «a nosotros nos gustaría encontrarnos si quisiéramos exponer».
Rubén Fernández advierte de que este espacio es «como si fuera la casa del artista». Él tiene que encargarse de todo, menos de colgar los cuadros. Reconocen que existe un «intercambio de intereses» y lo concretan: «Pedimos al creador una obra para nuestra colección».
De momento, este espacio de libertad ha expuesto las creaciones de seis artistas. El tiempo que le dedicaban a cada obra era de un mes, pero la lista de espera que se ha formado ha obligado a los encargados de Mediadvanced ha reducir el tiempo de exposición a 15 días, con objeto de poder dar su oportunidad a todos.
Para Rubén y Alejandro Fernández esta actividad forma parte de su deseo de conocer nuevos artistas y formas de creación. Todo tiene cabida en su compañía. Desde desfiles de modelos a sesiones fotográficas, exposiciones de cortos del festival de cine o la presentación de un poemario.
Abrir la mente
Su intención es dar a conocer su trabajo de forma activa y divulgar, al mismo tiempo, el trabajo de los demás de forma gratuita ya que, como ellos mismos reconocen, «nuestro trabajo como creadores multimedia es lo que nos permite pagarnos las nóminas». Un trabajo con clientes en uno y otro lugar, lo que les ha permitido, desde 2001, viajar y «abrir nuestra mente», según asegura Alejandro Fernández.
De momento, la iniciativa ha despertado el interés incluso de artistas foráneos. Ese fue el caso, por ejemplo, de la argentina Silvia Basso, quien un día paseaba frente a Mediadvanced, se paró y dijo: «Aquí tengo que exponer». Poco después enviaba su obra desde su tierra natal.