Llega el momento del sprint final. Los padres se lanzan a las tiendas como locos en busca de los regalos más preciados. Los comercios se abarrotan y los vendedores, que se convierten en asesores, no paran ni un minuto de envolver y recomendar. «¿Un juguete como para un niño de seis años?». Aunque, en la actualidad, entrar en una juguetería es como entrar en un laboratorio de la NASA, todos los juguetes tienen rebuscados nombres, pilas y botones; hay clásicos que, año tras año, se mantienen entre los más vendidos, pase lo que pase.
Aunque las consolas y los videojuegos cada vez ocupan un lugar más destacado en las cartas a los Reyes Magos, los juegos de mesa son un juguete que llama la atención de pequeños y mayores. Los clásicos, como el Monopoly o el Trivial Pursuit, con sus nuevas variables (Dvd, Disney...) comparten el reinado de las mesas con nuevos juegos como el Cranium.
En la juguetería Din & Don, entre los productos más vendidos destacan las líneas de las muñecas Bratz, que abarcan desde la muñeca, a sus novios, los bustos de maquillaje y los complementos, como el teléfono y el bolso.
Los que no han causado el impacto esperado han sido los juguetes de películas. Ni Narnia, ni King Kong han seducido a los más pequeños como se esperaba. Sin embargo, en la juguetería Poli, sí «se mueven bastante los videojuegos» de las dos películas. En este establecimiento arrasa la nueva consola de Nintendo.
Casas de tela
En Imaginarium, los videojuegos no figuran entre lo más vendido, porque no tienen. El estilo de esta tienda va por otros derroteros. Aquí la demanda se centra en las casitas de tela y en el Flipe, una especie de máquina de petacos.
Cómo no, Fernando Alonso está en esta lista de los más vendidos. La versión teledirigida de su R-25 arrasa en El Corte Inglés, junto al circuito de pistas del piloto asturiano de Fórmula 1.
Otro de los artículos que más éxito tiene para la noche de los Reyes Magos es el Furby. Este híbrido entre un oso de peluche y un extraterrestre es capaz de comunicarse con los niños. Posee más de un centenar de palabras y es capaz de responder. Además, sus estados de ánimo cambian.