SIN duda alguna, las especiales circunstancias concurrentes en este centenario sportinguista sean las culpables de no haber podido rendir un homenaje en el recuerdo a tantos y tantos jugadores que han dejado su huella sobre el campo de El Molinón y que, por suerte, aún perdura en la memoria de los buenos y viejos aficionados al balompié.
En esta sección hemos tratado de recordar a muchos de ellos y, en ocasiones, a familias enteras, como es el caso que hoy nos ocupa de los hermanos Quirós Álvarez, en los que se da la circunstancia de que su personalidad, tanto dentro como fuera del terreno de juego, ha inspirado a escritores y poetas, dejándonos emotivos versos, como el de Luis Aurelio, que se expresa de esta forma:
«Cinco hermanos, cinco furies / en el xuegu del balón. / Casimiro, Fero, Paco, / Armando y Luis... cinco son. / Y los cinco, cinco goles / por esos campos de Dios».
En realidad, fueron doce los hijos de Casimiro Quirós e Irene Álvarez, que se establecieron en lo que ahora conocemos como El Cerilleru, allá por los finales del siglo XIX, con una tienda de comestibles, café, chigre, sastrería, venta de periódicos y un largo etcétera, en lo que es el parque dedicado a Manuel Hevia Carriles, entre las calles del Este y avenida de La Argentina. Por aquellos años era conocido como el Huertu de los Quirós, y allí fue donde comenzaron a dar sus primeras patadas al balón los siete hijos varones, mientras que las hermanas se dedicaban a participar en obras culturales, y tienen a orgullo el haber intervenido en la representación de obras teatrales de Pachín de Melás, uno de los amigos y asiduos a las tertulias de 'Casa Quirós'. Desde allí se promocionaba toda actividad cultural y social de La Calzada, como eran la Rondalla de Cultura e Higiene, el colegio de La Caridad, al que acudieron todos los hijos del matrimonio Quirós Álvarez, y entre otros cargos, Casimiro Quirós era el presidente de la Unión de Industriales de la Zona Rural.
Y de aquellos siete varones, Casimiro, Ceferino, Armando, Francisco 'Paco', y Luis llegaron a hacer historia en el ámbito futbolístico entre los años 20 y 40, incluso a nivel nacional. Si bien primero los cinco formaron parte del Club Calzada, luego Casimiro, Armando y Paco llegaron a defender los colores del Real Sporting y de la Sociedad Regional Asturiana, mientras Ceferino jugaría con el Club Gijón, que lograría el título de campeón de España de aficionados, y concluyó su vida deportiva en el Club Fortuna de La Habana. Por su parte, Luis Quirós, el que contaba con mayores condiciones técnicas a criterio de la prensa deportiva de la época, jugaría en el Oriamendi Club de Fútbol y el Club Deportivo Melilla.
Gol a Ricardo Zamora
No obstante, los que más sobresalieron por haber tenido la suerte de jugar con el Real Sporting, fueron sin duda alguna Paco Quirós, que perteneció al club entre 1927 y 1931 como interior izquierdo, contando en su haber con el gran honor de meterle un gol a Ricardo Zamora, en El Molinón.
Casimiro se alineaba en la demarcación de extremo zurdo, y tuvo que sufrir la constante titularidad del gran jugador Manolín Argüelles, pero no fue obstáculo para llegar a formar en la selección asturiana y ser una auténtica figura en el club Olympia de La Habana, donde permaneció entre 1925 y 1930. Por su parte, Armando Quirós ha sido el que mayor recuerdo ha dejado de su paso por el Real Sporting, donde permaneció entre 1922 y 1935, formando el legendario trío defensivo con Floro Sión, Armando Quirós y Perico Pena, cuyos éxitos por toda España aún resuenan en nuestros días.
Armando, que ocupaba la demarcación de defensa derecho, fue titular indiscutible, tanto en el Real Sporting como en la selección asturiana, y al concluir la Guerra Civil, Pedro Pena, que ya se había incorporado al Real Oviedo, en la Primera División desde 1934, tratando de reforzar el club ovetense un tanto despedazado después de la contienda bélica, se llevó consigo a sus ex compañeros del Sporting Floro Sión y Armando Quirós, y mientras que el guardameta cuajó excelentes temporadas hasta 1944. Pero Armando Quirós no llegó a recuperar su forma física anterior consecuente de las secuelas de la Guerra Civil y sólo permaneció una temporada en el Real Oviedo, donde abandonó el fútbol.
Pero si exitosa fue la actividad deportiva de los hermanos Quirós, no lo fue menos su participación en la vida social y laboral de la ciudad, puesto que además de la relevancia del cabeza de familia, Salvador, el mayor de los hermanos fue un conocido banquero y presidente del Círculo Gijónes de La Habana. Casimiro se ganó merecida reputación como mecánico en el Auto-Salón, mientras 'Paco' fue pionero en la mecanización del campo asturiano, y regentó la conocida Casa del Labrador, donde también trabajó su hermano Ceferino. Paco fue, asimismo, jefe de personal de la Fábrica de Moreda y Gijón, y presidió el Centro de Cultura e Higiene de La Calzada hasta 1936. Luis, el menor de los hermanos, al dejar el fútbol después de estudiar en la escuela de Comercio junto con su hermana Lydia, fue jefe de personal de la Constructora Gijonesa hasta su jubilación.
«Dignos de medallas»
Armando Quirós contrajo matrimonio con Aida Herrera, hermana de los genios futbolísticos Ramón Herrera 'El Sabio' y Eduardo Herrera 'Herrerita', y fue, por tanto, tío del no menos extraordinario jugador Chus Herrera, extremo derecho del Real Oviedo y Real Madrid de los mejores tiempos, con Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento.
En definitiva, otra saga de grandes jugadores del Sporting, cuya historia es imposible resumir en unas cuantas líneas. Quizá estos versos lo digan todo:
«Zamora, era Zamora. / ¿pero ellos eran Quirós! / Dignos de alguna medalla / que da la federación. / Una medalla que diga: / ¿Los cinco hermanos Quirós!».