El primer ministro de Baviera, Edmund Stoiber, expresó ayer en nombre «de todo el país» la solidaridad con las víctimas del derrumbe del pabellón deportivo de Bad Reichenhall y dijo que «no es momento ahora de buscar responsabilidades, sino de ayudar. Lo ocurrido será evaluado por los técnicos», añadió desde el pueblo alpino.
Stoiber agradeció así la «labor incansable» de los equipos de rescate y aludió a las informaciones acerca de la presunta negligencia por parte de los responsables del recinto, ya que al parecer hubo indicios de que amenazaba derrumbe.
Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel , expresó sus condolencias a «los familiares y amigos» de las víctimas. Expresó el dolor «de todo el Gobierno y todo el país por el cruel destino de esos niños y jóvenes, principalmente, que sólo querían pasar una jornada distendida con sus familias» sobre la pista de hielo.