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Miércoles, 4 de enero de 2006
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OPINIÓN
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Tiempo de predicciones
ENTRE balances del pasado, celebraciones del presente y prospecciones del futuro, estos días tienen un carácter de tiempo tridimensional, en el que más que nunca todas las conclusiones y análisis tienden a volverse juguetones y fácilmente acomodables. De los balances del año pasado se encargan los cronistas y recopiladores de hechos, a las celebraciones del presente contribuimos todos de modo entusiasta, y las prospecciones del futuro cuentan con una legión de ministros que tienen aquí su pan y su fama. Claro que hay que distinguir entre prospección del futuro inmediato, algo que llevan a cabo sesudos analistas manejando datos del pasado reciente, y adivinación, que es actividad reservada sólo a los privilegiados mortales elegidos por quienes distribuyen los poderes sobrenaturales.

Entre el tembloroso cromañón que escudriñaba la aureola de la Luna antes de tomar su estaca para salir de caza, y el individuo de hoy que acude a que le averigüen lo que le reserva el futuro leyéndole las líneas de la mano, la única diferencia es que este último reservó su cita por internet. Y entre el oráculo de Delfos y esa serie de damas, casi todas de generosa presencia, que desgranan desde las televisiones toda clase de augurios mientras dan la vuelta a las cartas lentamente, cuanto más lentamente mejor para su bolsillo, si hay alguna diferencia, desde luego, es a favor del oráculo. O sea, que la humanidad ha vivido siempre pendiente de adivinos, magos, augures, profetas, nigromantes, arúspices, videntes, pitonisas, sibilas, escrutadores de las entrañas de las ocas, intérpretes de los posos del café, echadores de cartas y demás conocedores de lo que nos va a pasar, sin que en ningún momento haya podido saber qué nos espera en el minuto siguiente. Ya lo decía Catón: imagino cómo deben de reírse dos adivinos cuando se encuentran por la calle.

Uno, que a su modo se afana y se desvela por parecer que tiene de profeta los dones que no quiso darle el cielo, se atreve también a hacer unas cuantas predicciones para este año. Ahí van. Seguirá la Tierra dando vueltas sin importarle un comino lo que les pase a los pasajeros que lleva a bordo. Seguiremos cada uno de nosotros a cuestas con nuestras tristezas y alegrías, con nuestros amores, fracasos, ilusiones y soledades, con el destino que nos marquen los demás o acaso con el que nosotros sepamos labrarnos, con nuestras eternas dudas y nuestras eternas esperanzas. Seguirán los que nos mandan creando problemas donde no los había y tratando de responsabilizar a los demás de que no puedan solucionarse. Seguirán los de siempre reinventando la historia e imponiendo a todos sus exigencias sin mirar más que a su propio beneficio y sin importarles romper una convivencia secularmente asentada. Y seguirá el sol saliendo cada mañana para gozo de todos y este periódico llegando cada día a sus manos. Tomen nota, a ver si acierto.



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