Todos respiraron aliviados al advertir Melchor, nada más dejar el 'Estrella del Oriente' y poner pie en tierra, que este año los Reyes traían poco carbón. Era la primera buena noticia del día. El rey de la barba blanca lo contaba al llegar, entre el griterío de los niños que esperaban, junto a sus pacientes padres, a que los tres hombres llegados desde el lejano Oriente desembarcasen en la costa gijonesa.
El puerto deportivo se convirtió poco a poco en un tapiz humano en el que cada padre y cada niño era un punto de color en el abarrotado paseo. «¿Mira, mira, ahí se baja Baltasar!», decían los mayores y los pequeños gritaban al unísono los nombres de los tres Magos, mientras las sonrisas se desabrochaban de sus bocas al descubrir a aquellos que cada año repletan de ilusiones sus zapatos.
Melchor, el primero en bajar del 'Estrella del Oriente', dijo encontrarse «muy satisfecho» ante el recibimiento de tantos niños. Después, ante la temida pregunta del carbón que traía a Gijón, aclaró que «poco» y se mostró muy «sorprendido» con un tal Fernando Alonso del que muchísimos pequeños le habían solicitado algo este año. Y para Asturias, Melchor también hizo su particular petición: «Un año excelente, sobre todo en materia social y de empleo».
Baltasar sabía que «unos niños habían sido más buenos que otros» pero, a pesar de eso y preocupado por la economía de la 'Casa Real' de Oriente, reconoció que carbón traía poco -«está por las nubes»-. Su Majestad deseó «una noche mágica» para todos y también tuvo un recuerdo especial para el Sporting: «Espero que este año, por fin, ascienda a Primera División».
La alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso, fue la encargada de recibir a pie de puerto a los Reyes Magos. Eso sí, antes estuvo indagando entre los menores allí congregados sobre los escritos de sus cartas. ¿El balance? Muchos libros y consolas. «Este año en Gijón hemos sido muy buenos», aseguró Fernández Felgueroso, quien deseó que un año 2006 «muy bueno» y pidió a los tres Magos que trajesen muchas cosas a pequeños pero también a los mayores. Y no sólo se conformó con eso, sino que aprovechó la compañía de Sus Majestades para pedir para Gijón «mucho trabajo, más hermanitos y amiguitos».
Como el día amenazaba lluvia, la alcaldesa aprovechó para mirar al cielo y reclamar a los tres Magos que el agua, «que es verdad que es muy necesaria», esperara, al menos, hasta el día siguiente. Las otras peticiones de la alcaldesa fueron para la Banda de Música de Gijón, que puso melodía a la espera, y para el Sporting. A los primeros les harán falta, dijo, «muchas notas musicales» y, al club rojiblanco, como no podía ser menos, «muchos éxitos deportivos».
Los saludos desde las alturas llegaron desde los vecinos de los edificios situados en la plaza del Marqués. Lo hacían a los Reyes Magos y al Príncipe Aliatar que, aunque no habló sobre el escenario, también recibió el cariño de los niños. Y quien no volvió a perder la oportunidad de visitar a los hombres de Oriente, como suele hacer cada año, fue la presentadora gijonesa Natalia Estrada que acudió con su hija a la cita portuaria. Al final, los niños que acudieron a la plaza del Marqués lograron su objetivo: olvidarse del frío, ver a sus Reyes e, incluso, besarlos y hablar con ellos.