Día de estreno en Gijón. «Esos locos bajitos», que cantaba Serrat, habían superado toda una noche de nervios y ansiosa espera para levantarse temprano y poder pegarse con el papel de envolver los regalos. Muchos decidieron echarse a la calle para disfrutar con sus nuevos juguetes. En los parques de la ciudad, lo que más se podía ver eran bicicletas, triciclos, coches a pedales y motos, aunque también había quien sacaba las muñecas en sus cochecitos, las consolas portátiles y los coches teledirigidos. Por lo que se vió, en la mayoría de los casos la ilusión llegó sobre ruedas.
Como a Natalia Somiedo, de dos años, que le había contado el día anterior a Melchor y Baltasar qué era lo que quería. Ayer lo encontró en sus zapatos: una gran moto rosa, una muñeca que gatea y un estuche de pintura. De todo eso, lo que más le gustó, sin duda, la moto.
A su primo, Pablo Busto, también le habían traído una moto. Pero no sólo eso. Los Reyes Magos le motorizaron por partida doble, con un camión con coches, los Dinos y unas pinturas.
Los hermanos Alicia y Miguel Quince recorrían el centro de Gijón en sus nuevas bicicletas. A ella, además, le habían regalado una muñeca Jagget, un disco de Miliki y las tablas de multiplicar. Porque los Reyes se enteraron de que tenía problemas con las tablas, aseguraba su madre, Irene López. A su hermano Miguel, además de la bici, Sus Majestades le habían dejado un Spiderman y un libro de Madagascar.
El taller de los enanitos
A la pequeña Isabel Rendo, de dos años, los Reyes Magos le habían dejado una silla, una muñeca, el taller de los enanitos y un carrito de la limpieza, claro, con ruedas. Pero también hay pequeños que prorrogan la ilusión hasta los próximos días. Como Albert Franco, que ayer, sólo había recibido parte de sus regalos, los que Sus Majestades habían dejado en casa de sus abuelos: una moto, un helicóptero, un coche de Michael Schumacher y el Doctor X. En su casa, en Barcelona, aún no sabía que tendría.
Mario Rey, de dos años, perseguía su coche teledirigido de Fernando Alonso por el paseo de Begoña. Además, los Reyes le habían dejado los vídeos de los payasos de la tele, una silla y un bebé, un equipo de médico, una pizarra magnética y unos libros de Missy.
Los hermanos Daniel y Pablo Pérez, de diez y ocho años cada uno, ganaron ayer en comunicación al recibir un juego para enviarse mensajes. A través de un teclado, los dos hermanos se escribían. Además, los Reyes les habían regalado un juego de estrategia Warhamme, dos Action Man, un twister, unos videojuegos, aunque advertían que todavía les quedaban juguetes por recibir.
Álvaro Sesma, de dos años, acababa de recibir uno de sus últimos regalos, un libro puzzle, además de una moto, un juego de imanes y, por supuesto, un garaje con coches.