Los nueve alumnos están aprendiendo mucho y, sus profesoras, también. Paloma Alonso y Esther Fernández Valdés son dos docentes especializadas en la enseñanza del español que se muestran encantadas con el grupo. Se les ve en la cara: «Es un trabajo interesantísimo, porque los chavales están muy motivados y tienen muchísimas ganas de aprender».
Pero la docencia tiene una cara «más complicada: el choque cultural». Las profesoras explican que «ellos mismos están cargados de prejuicios y si empieza alguien a clase nos preguntan si es blanco o negro». En el caso de los marroquíes, también tienen ideas preconcebidas sobre la mujer. El papel de las docentes no es que los chicos cambien sus ideas pero sí «que aprendan a respetar las de los demás». A veces se ven «en plan maternal. Hay muy buen rollo y ellos nos cuentan sus problemas», dicen.