La Protectora de Animales y Plantas de Gijón no se ha ido del albergue de Serín con las manos vacías. Su presidenta, Ángeles Mourelle, ha confirmado que la sociedad tiene bajo su custodia a 46 perros, 180 gatos, 2 burros, 6 cabras y un pájaro, todos ellos abandonados en la ciudad, recogidos por funcionarios y socios y alimentados durante meses, e incluso años, con las subvenciones públicas. La semana pasada, el Ayuntamiento le retiró la gestión de sus instalaciones en Serín al constatar el «lamentable» estado de algunos animales, «desnutridos y enfermos». Su decisión se fundamentó en un informe del Servicio de Bienestar Animal del Principado y fue apoyada por todos los grupos políticos.
El pasado 31 de diciembre, la Protectora abandonó Serín y entregó las llaves del centro en la Jefatura de la Policía Local. Poco después, la asociación catalana Altarriba tomó posesión de las instalaciones y también de la perrera de Poago, que gestionará hasta el próximo año.
Los libros de registro que hasta ese momento había hecho la Protectora contabilizaban un total de 370 canes, además de los gatos, los burros, las cabras y el pájaro. Los primeros estaban en Serín, pero los felinos llevaban años en una finca de Tremañes, a la espera de que el Ayuntamiento acometiese las obras necesarias para construir una gatera. La superpoblación del albergue obligó a dedicarlo en exclusiva a los canes, mientras el resto de animales compartían espacio en Tremañes de manera provisional.
Ángeles Mourelle advirtió a la concejala Esperanza Fernández de que no dejaría «abandonados» a los animales. Sus palabras, pronunciadas el mismo día que el Ayuntamiento le retiró la gestión de las instalaciones, fueron rebatidas por la edil, quien le recordó las implicaciones legales que tendría quedarse con los animales. Sin embargo, días después Fernández admitió que «no había constancia documental» de la existencia de los gatos, ni de los burros, las cabras, el pájaro..., pero sí de los perros.
La Presidenta de la Protectora censuró la «falta de control» del Ayuntamiento e insistió en la corrección de los libros de registro. «Si no saben que los tenemos quiere decir que no saben en qué se gasta su dinero», apuntó.