Ni roscón, ni regalos. Tampoco carbón. Muchos niños gijoneses pasaron la mañana de Reyes en el Hospital de Cabueñes. Los servicios de urgencias del centro sanitario gijonés se han visto saturados en los dos últimos días. La llegada de un brote vírico de carácter respiratorio, adelantado ayer por EL COMERCIO, está provocando sonados efectos entre la población infantil. Hasta ciento cincuenta niños pasaron en las últimas 48 horas por las urgencias Cabueñes a causa de trastornos respiratorios y gastrointestinales.
De hecho, el personal sanitario del hospital, tanto médicos, como enfermeros, auxiliares y celadores no dan abasto para atender a tantos niños afectados de bronquitis, bronquilitis o laringitis. Se trata, en el 90% de los casos, de virus pregripales que esta temporada invernal parecen estar cebándose con los más pequeños. Durante la jornada de Reyes pasaron por el hospital un total de 86 niños. Ayer, la cifra fue similar.
Cinco horas de espera
Un claro ejemplo de la saturación que en estas fiestas navideñas han soportado las urgencias (una situación que se vivió tanto en el área de Pediatría como en la de adultos) fue lo ocurrido ayer, día en que la mayor parte de los padres que acudieron con sus hijos enfermos a Cabueñes tuvieron que esperar una media de cinco horas para ser atendidos. A las cinco y media de la tarde, los dos únicos pediatras que pasaban consulta en las urgencias del hospital gijonés comenzaban a ver a niños que habían llegado sobre el mediodía. «No hemos parado en todo el día», explicaba un sanitario a uno de los padres que se quejaba por la prolongada espera. «Ni siquiera hemos podido parar a comer», apuntaba el mismo responsable, que afirmaba que el personal «está extenuado».
Pero el colapso asistencial no fue algo exclusivo de las urgencias hospitalarios. En los centros de salud, la situación no estuvo mucho mejor. De hecho, varias madres optaron por subir a Cabueñes tras comprobar las largas colas que había para llegar al médico. El culpable de esta situación está en la circulación de varios tipos de virus pregripales, que afectan a las vías respiratorias. A esto se suma también un elevado número de casos de gastroenteritis vírica, altamente contagiosas entre los más pequeños.